domingo, 5 de febrero de 2012

Resumen. Génesis 1-11

La Biblia, «Génesis» capítulos 1 al 11

Resumen versión de Guadalupe Estefanía Arenas

La creación del universo. La tentación y la caída (Gén 1-3)

Dios creó el mundo y todo lo que hay en él en 6 días. Por último, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; le dio poder para mandar sobre los animales y plantas que había hecho, mandándole ponerles un nombre a cada especie; de esta forma, el hombre se consolidó como el ser con más inteligencia sobre la tierra. Al hombre le dio el nombre de Adán y de él hizo a la mujer, la cual fue llamada Eva.

Dios puso en el jardín del Edén toda clase de árboles de los cuales el hombre podía comer, sin embargo, Dios le advirtió diciéndole: “De todos los árboles del paraíso puedes comer, pero de árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el día que de él comieres ciertamente morirás” (Gén 2,17).

Después, la serpiente, el animal más astuto dentro del paraíso, fue capaz de poner a prueba a Eva, invitándola a comer del fruto prohibido diciéndole: “(…) es que sabe Dios que el día que de él comáis os se abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal” (Gén 3, 4). De esta forma, Eva comió del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal e invitó a su marido a tomar también de él. Fue así como el hombre desobedeció a Dios y puedo, por una parte, saber qué es el bien y qué es el mal, y por la otra, percatarse de su condición de creatura y de su desnudez. Por el acto de soberbia que estos primeros seres humanos cometieron, fueron castigados siendo expulsados del paraíso, condenados a conseguir su alimento mediante el trabajo y sufrir en este mundo.

Caín y Abel (Gén 4-5)

Al ser expulsados del paraíso, Adán y Eva procrearon, primeramente, dos hijos: Caín, que era agricultor y Abel, que era pastor. Ambos hacían sacrificios a Dios, pero sólo los de Abel le eran gratos. Fue así como Caín siente celos de Abel, lo mata, y el castigo de Dios cae sobre él, condenándolo a que sus tierras no darían fruto y por lo tanto, a ser toda su vida un errante sobre la tierra. A pesar de que Caín pensó ser asesinado, este pensamiento fue, entonces, falso y Dios, incluso, puso una marca en Caín para que nadie lo matara.

El diluvio (Gén 6-10)

Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse, nacieron los gigantes. Esto es una señal de la maldad humana. Debido a esto, Dios se arrepintió de haber creado al hombre y decidió exterminarlo, mandando a la tierra un gran diluvio.

El único hombre que era justo frente a los ojos de Dios se llamaba Noé. Dios habló con él y le dio a conocer su plan de destruir al hombre y cuanto había en la tierra. Para ello, Dios mandó a Noé construir una barca y poner dentro de ella una pareja de cada especie de animales, que tomara a su familia y se encerraran en la nave. Fue así como comenzó a llover por cuarenta días y cuarenta noches, quedando sólo Noé y su familia como los únicos seres humanos sobre el mundo. Dios realizó un nuevo pacto con Noé, bendiciéndolo a él y a su descendencia y prometiendo no volver a exterminar a los seres que había creado. Les entregó un nuevo territorio, donde se multiplicarían y vivirían junto a las demás especies animales.

Noé tuvo tres hijos: Cam, Sem y Jafet. Después del diluvio, Noé se embriagó y se tiró al suelo desnudo. Cam entró a la tienda de su padre, lo encontró en dicho estado y fue corriendo a avisar a sus hermanos. Este hecho enfureció a Noé, pues su hijo descubrió su interioridad sin su voluntad.

La confusión de las lenguas (Gén 11)

El mundo sólo tenía una lengua y todos podían entenderse entre sí. Ya pasado el tiempo del diluvio, los hombres pudieron establecerse y de esta forma, es como deciden construir una torre con ladrillos, que fuera tan alta que alcanzara el cielo y los hiciera famosos. Este acto irritó a Dios y maldijo a la humanidad  haciendo que se multiplicaran las lenguas e hizo dispersar a todos los hombres en diferentes territorios, por eso se llamó la ciudad que quisieron hacer como Babel, porque “allí confundió Dios la lengua de los hombres” (Gén 11, 9).



[Añadido 12.02.12]

Resumen versión de Kevin Aguilera

1. Dios creó los cielos y la tierra, la cual era un caos y oscuridad, entonces Dios dijo: “Haya luz” y hubo luz, llamó a la luz “día” y a la oscuridad “noche”, eso aconteció en el día primero. En el día segundo Dios quiso que hubiera un firmamento que separara las aguas de por debajo del firmamento de las de encima del firmamento y llamó al firmamento “cielo” y esa fue toda su actividad. En el día tercero Dios dispuso a que las aguas de por debajo del firmamento se acumularan en un solo conjunto para que se viera “lo seco”. Llamó a lo seco “tierra” y al conjunto de las aguas “mares”. Como Dios vio que estaba bien Dios quiso que de la tierra se produjera vegetación, hierbas que dieran semillas y árboles frutales que den fruto y así fue. Al cuarto día de la creación Dios dijo: “hayan luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales de solemnidades, días y años”. Hizo Dios dos luceros celestes, el grande para que rigiera el día, y el pequeño para el dominio de la noche y las estrellas. Después, Dios al ver que todo estaba bien, quiso que de las aguas surgieran animales vivientes, y aves que volaran sobre la tierra en los cielos. Una vez terminadas sus creaciones las bendijo diciendo que fuesen fecundos y así se hizo. Fin del día quinto. Para el día sexto dispuso a que la tierra produjera todo tipo de animales. Una vez terminados decidió hacer otro animal más, que fuera a su imagen y semejanza y que mandara sobre las demás bestias, creó al ser humano. Para el día séptimo ya estaba concluida toda labor y bendijo tal día.

2. Dios formó al hombre con polvo de suelo, sopló aliento de vida a su creación y esta tomó vida, después plantó un jardín en Edén y puso ahí al hombre. De su suelo hizo brotar toda clase de árboles, y entre estos el de la vida y el de la ciencia del bien y del mal. Dios permitió al hombre comer del fruto de todos los árboles excepto de uno, pues si lo hiciera perecería. Como vio Yahveh que no era bueno que el hombre estuviera solo formó del suelo a todos los animales para que el hombre les diera un nombre. Entonces dejó caer en un profundo sueño al hombre, y le quitó una costilla con la cual formó a un ser humano hembra, la llevó ante él y la aceptó y la llamó “mujer”. Estaban ambos desnudos pero no se avergonzaban el uno del otro.

3. La serpiente astuta, le preguntó a la mujer si era cierto que no podían comer de ninguno de los árboles del jardín, a lo que esta respondió que sí podían hacerlo, excepto del árbol que estaba en medio del jardín, pues si lo hacían, morirían. La serpiente replicó que eso no era cierto, que Dios sabía que el día que llegasen a comer de sus frutos se les abrirían los ojos y serían como dioses, conocedores del bien y del mal. Al verse tentada la mujer tomó del fruto, comió y le dio a su marido que también comió. Entonces se les abrieron los ojos y se dieron cuenta de su desnudez, así que cosieron hojas de higueras para cubrirse sus sexos. Al oír la voz de Yahve se ocultaron entre los arbustos por el miedo a que los viera desnudos así que Dios preguntó al hombre: “¿Has comido del árbol que te prohibí comer?”, a lo que este contestó que fue la mujer quien le dio a probar, y esta que fue la serpiente quien la sedujo a comer. Como castigo, Dios maldijo a la serpiente a arrastrarse sobre su vientre y comer polvo por el resto de su vida. En cuanto a la mujer, la maldijo a padecer sus embarazos con fatiga y parir con dolor, además del dominio que tendrá su marido en ella. Al hombre lo maldijo a comer el alimento de cada día con el sudor de su rostro, con la fatiga del trabajo todos los días de su vida. Dijo Dios que el hombre había venido a ser como el, en cuanto a conocer el bien y el mal, y le echó del Edén para que no comiera del árbol de la vida.

4. Eva concibió a Caín y a Abel, el primero se dedicó a ser labrador y el segundo al pastoreo. Caín hizo una ofrenda a Dios de los frutos del suelo, y Abel de los primogénitos de su rebaño, a lo que Dios miró con agrado al segundo, pero no a Caín y su ofrenda, por lo que este se afligió y mató a su hermano. Dios decidió que como penitencia por más que labrase el suelo, ni un fruto le daría, vagabundo y errante será en la tierra. Caín se preocupó por su posible asesinato, pero Dios dijo que cualquiera que lo matase, lo pagaría siete veces, y le puso una señal para que no lo mataran.

6. Al ver Dios que la maldad del hombre era demasiada, y que todos los pensamientos de su corazón eran malos, decidió exterminar todo ser viviente que había creado, pero Noé halló su gracia, así que Dios hizo una excepción con él. Ordenó a Noé que hiciera una arca de madera donde entraría el y su mujer, así como sus hijos Sem, Cam y Jafet con sus respectivas mujeres, así como una pareja de cada especie, hembra y macho, pues iba a traer el diluvio que exterminaría a todo ser vivo.

7. Dios dispuso que Noé tomara de todos los animales puros siete parejas y de los impuros una. Para el año seiscientos de Noé comenzó el diluvio, donde las aguas inundaron la tierra por 150 días.

8. Al cabo de 150 días las aguas cesaron, y para el año 601 de la vida de Noé se secaron las aguas de encima de la tierra. Noé construyó un altar a Dios, ofrendando animales y aves puras. Al aspirar el aroma, Dios dijo que nunca más volvería a maldecir al suelo por causa del hombre, pues el corazón del hombre es malo desde su niñez.

9. Dios bendijo a Noé a sus hijos y les dijo que fueran fecundos y que todo ser vivo quedaría a su disposición, y que todo lo que viviera les serviría de alimento, sólo que no comieran carne humana ni cometieran asesinatos. Estableció su alianza con los hombres y con todo ser vivo con el arco de nubes que surcan el cielo como recordatorio de que no habría más aguas diluviales. Cam vio a su padre desnudo mientras estaba embriagado y avisó a sus dos hermanos, Sem y Jafet, los cuales lo taparon con un manto cubriendo su desnudez sin verla. Al recobrar la conciencia, Noé dijo: “¡Maldito sea Canaán! (hijo de Cam), ¡Siervo de siervos sea para sus hermanos!”.

11. Después de la dispersión del hombre sobre la tierra, todo el mundo usaba un mismo lenguaje. Los hombres decidieron fabricar ladrillos y construir una ciudad, con una torre que alcance los cielos, para lograr la fama eterna. Vio Dios la torre y dijo que nada que se propusieran les sería imposible, e hizo por ello que el lenguaje se diversificara, para que cada cual no entendiera el de su prójimo.

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