lunes, 5 de marzo de 2012

Resumen: Mauss, Ensayo sobre el don

Marcel Mauss, Ensayo sobre los dones, Razón y forma del cambio en las sociedades primitivas, Madrid, Tecnos, 1971. Introducción, Capítulos I y II.

Resumen versión de Magaly Alcántara

Perteneciente a la generación pionera dentro de la etnología francesa, Marcel Mauss busca dentro de este ensayo analizar cómo el don crea vínculos sociales al emitir obligaciones a la persona o pueblo que lo recibe. Al inicio del texto, Mauss formula las siguientes preguntas: ¿Cuál es la norma de derecho y de interés que ha hecho que en las sociedades de tipo arcaico el regalo recibido haya de ser obligatoriamente devuelto? ¿Qué fuerza tiene la cosa que se da, que obliga al donatario a devolverla? Con esto tratará de describir el fenómeno del cambio dentro de las sociedades en un contexto previo al uso de la moneda como valor de cambio universal.

En ningún periodo y en ninguna sociedad se ha dado una economía donde los artículos producidos no sean destinados al cambio y sean utilizados exclusivamente  dentro de un grupo económico cerrado, como es el caso de la economía denominada «natural». En las economías antiguas el intercambio de bienes se da en una colectividad: las personas involucradas dentro del contrato aparecen en forma de tribus, clanes o familias. Se trata de agrupaciones unidas a un fin determinado, donde el intercambio no se remite exclusivamente a bienes con propiedades económicamente útiles, ya que intercambiar ritos o servicios será la apertura a los términos de un contrato mucho más general y permanente. A esto le da Mauss el nombre de sistema de prestaciones totales, prestaciones que surgen en un contexto voluntario bajo lo que conocemos como regalos o presentes.

Para contextualizar estas observaciones, el autor se valerá de estudios sobre grupos etnográficos ubicados en Polinesia, Melanesia y el noroeste americano. En estos tres lugares se tiene una noción de tipo propiedad-talismán. para cuyo entendimiento se señalan dos conceptos usados dentro de estos pueblos, el uloa y el tonga. “Este último designa una serie variada y permanente de objetos que comprenden especialmente las trenzas del matrimonio que heredan las hijas que se casan, las decoraciones y los talismanes que entran en la nueva familia a través de la mujer con la carga de ser devueltas […] Los uloa designan objetos, la mayor parte instrumentos, que son específicamente del marido y fundamentalmente muebles”.

Otro concepto necesario para entender esta cuestión es el hau, considerado como el espíritu de los objetos (tonga y uloa). El hau nos hace ver cómo los dones u objetos recibidos tienen una propiedad activa ya que cuando alguien regala un objeto (tonga), la persona que recibe este obsequio «debe» dar algo en pago. Aun cuando nos remitamos al concepto de regalo, observamos que es necesario retribuir o pagar a la persona que nos ha entregado el obsequio, ya que quedarse con el tonga sería no regresar el hau de la otra persona. Se debe devolver lo que en realidad es parte de su naturaleza y substancia: no devolver esto significaría aceptar algo de su (peligrosa) esencia. Cuando se niega a participar en este esquema de dar-recibir-devolver se entra en conflicto ya que esto sería contraponerse a la ceremonia y a la alianza, un equivalente a declarar la guerra.

De esta forma la vida material y moral, como el cambio, se conjuga bajo una forma «desinteresada» que a su vez es una figura obligatoria. Mauss compara estos esquemas de intercambio con los dados en la ceremonia del Potlatch, resaltando el honor como un factor trascendente dentro de los intercambios que se dan en este rito. El anfitrión busca mediante el acto de regalar sus posesiones a su invitado mostrar su riqueza, ya que busca que el que los reciba vea que su riqueza es tan vasta que puede permitirse regalársela, buscando también conservar una autoridad sobre la tribu y su pueblo, porque es mediante el derroche de los recursos  donde demuestra que está siendo favorecido por los espíritus. El que funge como la persona que recibe los dones, también se involucra en un entorno donde el honor y el prestigio son elementos fuertemente marcados: rechazar los dones es declararse vencido, evidenciando  el temor de no ser lo suficientemente honorable para devolver los dones recibidos.

“La obligación de devolver dignamente es imperativa. Se pierde la cara para siempre si no se devuelven o se destruyen los valores equivalentes”.  Los dones ofrecidos bajo la ceremonia del Potlatch, llevan implícitas una virtud que obliga a que estos circulen bajo el esquema de dar-recibir-regresar.

Podemos concluir que la tendencia de competición dentro de estos pueblos permite un funcionamiento social y económico, donde la búsqueda afanosa por el honor llevará a un intercambio colectivo de dones, intercambio que es necesario para la preservación del orden económico: si se da una pérdida del honor dentro de la comunidad se pierde su don de cambio. La entrega de los dones abre un esquema circular donde al dar se tiene la obligación de recibir y regresar, esquema necesario para preservar la cohesión social y económica.

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