Sigmund Freud, El malestar en la cultura, V-VIII
Resumen versión de Valeria Molina
La cultura exige sacrificios, además de aquellos que afectan la satisfacción sexual. La cultura implica necesariamente relaciones entre un gran número de personas; la cultura no se conforma con los vínculos de unión que hasta ahora le hemos concedido, sino que también pretende ligar mutuamente a los miembros de la comunidad con lazos libidinales. La realización de estos propósitos requiere ineludiblemente una restricción de la vida sexual, ¿qué es lo que impulsó a la cultura a tomar este camino?
Uno de los postulados pretendidos por la sociedad civilizada es el precepto de: “amarás al prójimo como a ti mismo” Freud explica la irracionalidad de dicho argumento; el ser extraño aparece ante mí como alguien indigno de mi amor, alguien que, con toda sinceridad, parece merecer mucho más mi hostilidad y odio. Quien no alimente el mínimo amor hacia mi persona, no merece la menor demostración de mi consideración. El ser humano no es una criatura tierna y necesitada de amor, sino un individuo entre cuyas disposiciones instintivas incluye una buena porción de agresividad. El prójimo no le representa únicamente un posible colaborador, también es un motivo de tentación para satisfacer en él su cólera innata. Debido a esta primordial hostilidad entre los hombres, la sociedad civilizada se ve constantemente al borde de la desintegración. La cultura se ve obligada a realizar múltiples esfuerzos para poner barreras a las tendencias agresivas del hombre. Sin embargo, sería injusto, analiza el autor, reprochar a la cultura el que pretenda excluir la lucha y la competición de las actividades humanas; no obstante que dichos factores son imprescindibles, la rivalidad no necesariamente implica hostilidad.
Freud rechaza la idea de que es la institución de la propiedad privada la culpable de corromper la naturaleza humana; el instinto agresivo no es una consecuencia de la propiedad, rige casi sin restricciones en épocas primitivas, cuando ésta era aún poca cosa. Si se eliminara el derecho natural a poseer bienes, todavía subsistirían los privilegios derivados de las relaciones sexuales, que necesariamente deben convertirse en fuente de la más intensa envidia y de la más violenta contrariedad entre los seres humanos. Si la cultura impone tan pesados sacrificios, no sólo a la sexualidad, sino a todas las tendencias agresivas, se comprenderá mejor por qué al hombre le resulta tan difícil alcanzar en ella la felicidad. El hombre civilizado ha intercambiado en ella –la civilización– una parte de posible felicidad por una parte de seguridad.
Desde un principio, en la teoría psicoanalítica, se presentan en mutua oposición los instintos del yo y los instintos objetales; el amor tiende hacia los objetos, la función primordial reside en la conservación de la especie –la reproducción–. Para designar la energía de los últimos instintos, Freud los llamó libidinales, dirigidos a las pulsiones amorosas en el más amplio sentido. El concepto de narcisismo introduce el reconocimiento de que también el yo está impregnado de libido, pues primitivamente el yo fue el lugar de origen y en cierta manera sigue siendo el cuartel general. Partiendo de estas especulaciones sobre el inicio de la vida, se dedujo que además del instinto que busca conservar la sustancia viva, debe existir otro, antagónico a él, que disuelva las unidades y las retorne al estado más primitivo, inorgánico: el instinto de muerte. Atenuado y sometido, el instinto de destrucción dirigido a los objetos debe procurar al yo la satisfacción de sus necesidades vitales y el dominio de la naturaleza. La tendencia agresiva es una disposición instintiva innata y autónoma del ser humano, ésta constituye el mayor obstáculo con el que tropieza el desarrollo de la cultura. El sentido de la evolución cultural, cree Freud, ya no debe resultar impenetrable; por fuerza debe presentar la lucha entre Eros y muerte, instinto de vida e instinto de destrucción. La evolución cultural se define entonces, de acuerdo al autor, como la lucha de la especie humana por la vida.
¿A qué recursos apela la cultura para coartar la agresión que le es antagónica? La agresión es internalizada, devuelta al lugar de donde procede: es dirigida contra el propio yo, que en calidad de superyó se opone a la parte restante y asume el papel de conciencia moral. La tensión creada entre el severo superyó y el yo subordinado al mismo la califica Freud como sentimiento de culpabilidad, que se manifiesta bajo la forma de necesidad de castigo. La cultura domina la peligrosa inclinación agresiva del individuo, debilitándolo, desarmándolo y haciéndolo vigilar por una instancia alojada en su interior. Dado que el hombre no discierne el bien y el mal de manera natural, debe tener algún motivo para subordinarse a esta influencia extraña: el miedo a la pérdida del amor. Cuando el hombre pierde el amor del prójimo pierde con ello su protección, se expone al riesgo de que este prójimo, más poderoso que él, le demuestre su superioridad en forma de castigo. Lo malo es aquello por lo cual uno es amenazado con la pérdida del amor. Sin embargo, el cambio fundamental se produce cuando la autoridad es interiorizada al establecer el superyó: los fenómenos de la conciencia moral son elevados a un nuevo nivel; aquí deja de actuar el temor a ser descubiertos y la diferencia entre hacer y querer hacer el mal desparece: nada puede ocultarse al superyó, ni siquiera los pensamientos. El superyó tortura al pecaminoso yo con sensaciones de angustia. Por consiguiente, se conocen dos orígenes del sentimiento de culpabilidad: el miedo a la autoridad y el temor al superyó.
Ahora bien, si al principio la conciencia moral –angustia– es la causa de la renuncia a los instintos, posteriormente esta situación se invierte: toda dimisión instintiva se convierte en una fuente dinámica de la conciencia moral; toda nueva renuncia a la satisfacción aumenta su severidad e intolerancia. El efecto de la renuncia a los instintos sobre la conciencia moral se funda en que cada parte de agresión a cuyo cumplimiento desistimos es incorporada por el superyó, acrecentando su agresividad. La tentación no hace sino aumentar en intensidad bajo las constantes privaciones; la frustración exterior intensifica el poder de la conciencia en el superyó.
Dado que la cultura obedece a una pulsión erótica interior que la obliga a unir a los hombres en una masa íntimamente amalgamada, sólo se puede alcanzar este objetivo mediante la constante y progresiva acentuación del sentimiento de culpabilidad. El precio pagado por el desarrollo de la cultura reside en la pérdida de felicidad por el aumento de esta sensación. La culpa no es, en el fondo, sino una variante topográfica de la angustia, en cuyas fases ulteriores coincide por completo con el miedo al superyó. En la evolución del individuo el acento suele recaer en la tendencia egoísta o de felicidad, mientras que la otra, que se podría designar como cultural se limita a instituir restricciones. Esta lucha entre individuo y sociedad responde a un conflicto en la economía de la libido, esto es, entre el yo y sus objetos. En la perspectiva de Freud, el destino de la especie humana será decidido por la circunstancia de si el desarrollo cultural logrará hacer frente a las perturbaciones de la vida colectiva emanadas del instinto de agresión.
Bitácora del segundo semestre del curso de «Problemas filosóficos» en el Colegio de Estudios Latinoamericanos de la UNAM para el período 2012-2. Miércoles 16-18 hrs. (salón 206) y viernes 18-20 hrs. (salón 006)
domingo, 27 de mayo de 2012
20.04 La lucha por la sobrevivencia
Sesión 22
Textos revisados: Thorstein Veblen, Teoría de la clase ociosa, XIV y Charles Darwin, El origen de las especies, III y IV.
Bitácora versión de Valeria Molina
La sesión comenzó con la exposición del último punto que toca Veblen en su libro Teoría de la clase ociosa referente a la influencia de la clase económica superior en la vida del conocimiento y el saber. Algunas de las observaciones que revelan el origen devoto de dicha proyección son los grandes e incómodos vestuarios que los sacerdotes, representantes de la élite suprema mediadora entre la humanidad y los seres sobrenaturales, debían usar para, de esta forma, poder distinguirse; así como la ostentación de los lugares donde las ceremonias de los rituales se llevaban a cabo. La actividad sacerdotal cae dentro de la categoría del ocio ostensible; las clases eruditas de las comunidades primitivas son meticulosas en lo concerniente a formas, precedentes, gradaciones de rango, ritual, vestiduras ceremoniales y artículos accesorios del saber en general. Vimos, a manera de ejemplo, que el ocio dominical contribuye, hoy en día, a la grandeza del Señor; también se mencionó lo curioso que resulta que esté prohibido realizar trabajos manuales en los recintos sagrados.
Por otra parte, finalizamos el tema al hablar del paralelo entre el desarrollo de la industria y de la ciencia: los hábitos mentales que derivan de la vida industrial moderna encuentran expresión a través de un conjunto de conocimientos de orden científico, lo cual, inevitablemente, ha resultado en un menosprecio de las actividades y enseñanzas humanísticas por ser consideradas de poca utilidad. Sin embargo, el autor rescata este ámbito educativo al mostrarlo como estudio de orden decorativo, esto es, se presume una erudición sólida ahí donde el conocimiento de los clásicos y las humanidades ha tenido el tiempo de consolidarse; se atribuye entonces importancia al derroche ostensible como accesorio de toda formación que da a quien la posee buena reputación.
La sesión continuó con la tesis evolutiva de Charles Darwin. Se habló del contexto en el que la obra de este autor había aparecido por primera vez, de los cambios tan fuertes de paradigma que había conllevado dicha teoría. El pensamiento darwiniano infiere que las especies no son creaciones divinas, en particular, que el ser humano no fue hecho a semejanza de Dios y que, además, existe un único ancestro del que derivan todos los animales.
La selección natural se entiende como las variaciones entre individuos que tienden a la conservación de los mismos; las modificaciones son heredadas por la descendencia y responden siempre a una mayor posibilidad de sobrevivir. La lucha por la existencia es la inevitable disputa que resulta de la rápida progresión con la que aumentan todos los seres orgánicos: nacen más individuos de los que pueden sobrevivir, tiene que haber en cada caso una lucha por la existencia, ya sea entre organismos de la misma especie o especies distintas. Si se disminuye cualquier obstáculo, si se mitiga la destrucción aunque sea un poco, el número de individuos de la especie crecerá casi instantáneamente en cantidad cada vez mayor. El alimento y el clima señalan el límite extremo al que cada especie puede llegar; pero, con frecuencia, lo que determina el promedio numérico de una especie no es el obtener alimento, sino el servir de presa a otros animales. La lucha será casi siempre más severa entre los seres de la misma especie, pues frecuentan las mismas regiones, necesitan de la misma comida y están expuestos a idénticos peligros.
En la lucha de la vida, se explicó, hay una tendencia constante en los descendientes perfeccionados de una especie cualquiera a suplantar y exterminar en cada generación a sus precursores y a su tronco primitivo. La selección natural está buscando cada día, cada hora, por todo el mundo, las más ligeras variaciones; rechazando las que son malas; conservando y sumando las que son buenas, trabajando por el perfeccionamiento de cada ser viviente.
[Añadido 28.05.12]
Versión de Anaid Mora
En esta sesión número 22 del semestre analizamos el capítulo XIV de la Teoría de la clase ociosa de Thorstein Veblen y los capítulos III y IV de El origen de las especies de Charles Darwin. Primero el profesor expuso el punto tres de la clase del 18 de Abril, a propósito del uso adecuado de lenguaje como consecuencia de la creación de la clase ociosa. Este uso adecuado se puede notar en tres características:
- La «correcta» dicción.
- Utilización de un lenguaje desusado (como las expresiones en latín y griego).
- Aprendizaje de las reglas de ortografía.
En clase el profesor desarrolló tres puntos en clase:
1) Contexto de la discusión acerca de Darwin
2) Fundamentar que las especies no fueron creadas
3) Principio de la selección natural
Freud habla de tres heridas de la especie humana a su narcisismo y a su “sentirse especiales”:
1. Copérnico. Quien sostiene que es el sol el centro del universo y la Tierra la que gira a su alrededor, tirando así la teoría de que era la Tierra el centro del universo y el sol el que giraba en torno a ella. El hombre no es, pues, el ombligo del universo.
2. Darwin. Publica El origen de las especies donde dice que somos producto de la evolución.
3. Freud. Dice que no es la razón la que guía nuestros actos, sino el inconsciente.
Nosotros, en clase, nos concentramos en la segunda herida, que no hay que confundir con el llamado “darwinismo social” que busca, por ejemplo, justificar la “eugenesia”.
Darwin intenta argumentar en contra de la creencia tradicional de que los animales fueron creados por un ser supremo. Los animales actuales han evolucionado con el paso del tiempo. Pero el hecho de que el hombre interfiera y seleccione inconscientemente a ciertas especies y las domestique, tiene como resultado “monstruosidades”, pues esas especies no se darían en un «hábitat natural». Lo que observamos es que los animales domésticos presentan variaciones individuales. Dichas variaciones se van conservando a conveniencia del humano. De la misma manera la naturaleza elige las variaciones individuales que sobrevivirán y se reproducirán poniendo las variaciones a prueba al tener que adaptarse al medio.
La especie en su ser es uno y el mismo desde el origen y con el paso del tiempo va presentando variaciones que están todo el tiempo en relación directa con el medio ambiente y otras especies.
Selección natural como dispositivo de las especies para sobrevivir. Las variaciones útiles se conservarán y los individuos «mejorados» sobrevivirán. Si no desarrollan esas variaciones útiles tendrán menores posibilidades de sobrevivir. En todas las variaciones existe la progresión geométrica, es decir, que se reproducen exponencialmente. Entonces, ¿por qué la tierra no está poblada de todas las especies posibles? Esta progresión se encuentra con tres obstáculos:
1. Primer obstáculo: Competición entre la especie.
2. Segundo obstáculo: Competición con otras especies y enemigos comunes.
3. Tercer obstáculo: El clima.
Bajo todos estos obstáculos, entonces, ¿cómo consigue la especie su sobrevivencia?
Tiene que hacer cambios favorables, la progresión tiene que ser en beneficio de sí mismo, o sea, en beneficio de su sobrevivencia.
La selección natural se desarrolla bajo dos factores:
- El tiempo.
- Aspecto espacial. Entre mayor es el territorio, más será la lucha de sobrevivencia y habrá más variedad de especies. También funciona a la inversa.
Textos revisados: Thorstein Veblen, Teoría de la clase ociosa, XIV y Charles Darwin, El origen de las especies, III y IV.
Bitácora versión de Valeria Molina
La sesión comenzó con la exposición del último punto que toca Veblen en su libro Teoría de la clase ociosa referente a la influencia de la clase económica superior en la vida del conocimiento y el saber. Algunas de las observaciones que revelan el origen devoto de dicha proyección son los grandes e incómodos vestuarios que los sacerdotes, representantes de la élite suprema mediadora entre la humanidad y los seres sobrenaturales, debían usar para, de esta forma, poder distinguirse; así como la ostentación de los lugares donde las ceremonias de los rituales se llevaban a cabo. La actividad sacerdotal cae dentro de la categoría del ocio ostensible; las clases eruditas de las comunidades primitivas son meticulosas en lo concerniente a formas, precedentes, gradaciones de rango, ritual, vestiduras ceremoniales y artículos accesorios del saber en general. Vimos, a manera de ejemplo, que el ocio dominical contribuye, hoy en día, a la grandeza del Señor; también se mencionó lo curioso que resulta que esté prohibido realizar trabajos manuales en los recintos sagrados.
Por otra parte, finalizamos el tema al hablar del paralelo entre el desarrollo de la industria y de la ciencia: los hábitos mentales que derivan de la vida industrial moderna encuentran expresión a través de un conjunto de conocimientos de orden científico, lo cual, inevitablemente, ha resultado en un menosprecio de las actividades y enseñanzas humanísticas por ser consideradas de poca utilidad. Sin embargo, el autor rescata este ámbito educativo al mostrarlo como estudio de orden decorativo, esto es, se presume una erudición sólida ahí donde el conocimiento de los clásicos y las humanidades ha tenido el tiempo de consolidarse; se atribuye entonces importancia al derroche ostensible como accesorio de toda formación que da a quien la posee buena reputación.
La sesión continuó con la tesis evolutiva de Charles Darwin. Se habló del contexto en el que la obra de este autor había aparecido por primera vez, de los cambios tan fuertes de paradigma que había conllevado dicha teoría. El pensamiento darwiniano infiere que las especies no son creaciones divinas, en particular, que el ser humano no fue hecho a semejanza de Dios y que, además, existe un único ancestro del que derivan todos los animales.
| Charles Darwin (1809-1882) |
En la lucha de la vida, se explicó, hay una tendencia constante en los descendientes perfeccionados de una especie cualquiera a suplantar y exterminar en cada generación a sus precursores y a su tronco primitivo. La selección natural está buscando cada día, cada hora, por todo el mundo, las más ligeras variaciones; rechazando las que son malas; conservando y sumando las que son buenas, trabajando por el perfeccionamiento de cada ser viviente.
[Añadido 28.05.12]
Versión de Anaid Mora
En esta sesión número 22 del semestre analizamos el capítulo XIV de la Teoría de la clase ociosa de Thorstein Veblen y los capítulos III y IV de El origen de las especies de Charles Darwin. Primero el profesor expuso el punto tres de la clase del 18 de Abril, a propósito del uso adecuado de lenguaje como consecuencia de la creación de la clase ociosa. Este uso adecuado se puede notar en tres características:
- La «correcta» dicción.
- Utilización de un lenguaje desusado (como las expresiones en latín y griego).
- Aprendizaje de las reglas de ortografía.
En clase el profesor desarrolló tres puntos en clase:
1) Contexto de la discusión acerca de Darwin
2) Fundamentar que las especies no fueron creadas
3) Principio de la selección natural
Contexto de la discusión acerca de Darwin
Freud habla de tres heridas de la especie humana a su narcisismo y a su “sentirse especiales”:
1. Copérnico. Quien sostiene que es el sol el centro del universo y la Tierra la que gira a su alrededor, tirando así la teoría de que era la Tierra el centro del universo y el sol el que giraba en torno a ella. El hombre no es, pues, el ombligo del universo.
2. Darwin. Publica El origen de las especies donde dice que somos producto de la evolución.
3. Freud. Dice que no es la razón la que guía nuestros actos, sino el inconsciente.
Nosotros, en clase, nos concentramos en la segunda herida, que no hay que confundir con el llamado “darwinismo social” que busca, por ejemplo, justificar la “eugenesia”.
Las especies no fueron creadas
Darwin intenta argumentar en contra de la creencia tradicional de que los animales fueron creados por un ser supremo. Los animales actuales han evolucionado con el paso del tiempo. Pero el hecho de que el hombre interfiera y seleccione inconscientemente a ciertas especies y las domestique, tiene como resultado “monstruosidades”, pues esas especies no se darían en un «hábitat natural». Lo que observamos es que los animales domésticos presentan variaciones individuales. Dichas variaciones se van conservando a conveniencia del humano. De la misma manera la naturaleza elige las variaciones individuales que sobrevivirán y se reproducirán poniendo las variaciones a prueba al tener que adaptarse al medio.
La especie en su ser es uno y el mismo desde el origen y con el paso del tiempo va presentando variaciones que están todo el tiempo en relación directa con el medio ambiente y otras especies.
Principio de selección natural
Selección natural como dispositivo de las especies para sobrevivir. Las variaciones útiles se conservarán y los individuos «mejorados» sobrevivirán. Si no desarrollan esas variaciones útiles tendrán menores posibilidades de sobrevivir. En todas las variaciones existe la progresión geométrica, es decir, que se reproducen exponencialmente. Entonces, ¿por qué la tierra no está poblada de todas las especies posibles? Esta progresión se encuentra con tres obstáculos:
1. Primer obstáculo: Competición entre la especie.
2. Segundo obstáculo: Competición con otras especies y enemigos comunes.
3. Tercer obstáculo: El clima.
Bajo todos estos obstáculos, entonces, ¿cómo consigue la especie su sobrevivencia?
Tiene que hacer cambios favorables, la progresión tiene que ser en beneficio de sí mismo, o sea, en beneficio de su sobrevivencia.
La selección natural se desarrolla bajo dos factores:
- El tiempo.
- Aspecto espacial. Entre mayor es el territorio, más será la lucha de sobrevivencia y habrá más variedad de especies. También funciona a la inversa.
Resumen: Darwin, Selección natural
Charles Darwin, El origen de las especies, cap. III y IV.
Resumen versión de Valeria Molina
Debido a la lucha por la vida, las variaciones entre individuos tienden a la conservación de los mismos; son, en general, modificaciones heredadas, cuya descendencia a su vez tendrá así mayor posibilidad de sobrevivir. Este principio, por el cual toda ligera variación, si es útil, se conserva, lo denomina Darwin con el término de selección natural.
La lucha por la existencia se entiende en un sentido amplio, incluye la dependencia de un ser respecto de otro y el éxito al dejar descendencia. Esta disputa resulta inevitablemente de la rápida progresión en que tienden a aumentar todos los seres orgánicos; de aquí que, como nacen más individuos de los que pueden sobrevivir, tiene que haber en cada caso una lucha por la existencia, ya sea entre organismos de la misma especie o especies distintas, ya con las circunstancias físicas de la vida. Todas las plantas y animales tienden a aumentar en progresión geométrica y, en condiciones óptimas, cualquier especie poblaría con rapidez un territorio; esta tendencia geométrica ha de ser contrarrestada por la destrucción en un periodo de la vida. Si se disminuye cualquier obstáculo, si se mitiga la destrucción aunque sea un poco, el número de individuos de la especie crecerá casi instantáneamente en cantidad cada vez mayor.
El total de alimento para cada especie señala naturalmente el límite extremo a que cada una de ellas puede llegar; pero, con frecuencia, lo que determina el promedio numérico de una especie no es el obtener alimento, sino el servir de presa a otros animales. Asimismo, el clima desempeña un papel importante; las épocas periódicas de frío o sequedad extremos parecen ser el más eficaz de todos los obstáculos para el aumento de individuos. La lucha será casi siempre muy severa entre los seres de la misma especie, pues frecuentan las mismas regiones, necesitan de la misma comida y están expuestos a idénticos peligros. La lucha, si entran en mutua competencia, será, en general, más rigurosa entre ellos, que entre especies de géneros distintos.
Aunque la naturaleza concede largos periodos de tiempo para la obra de la selección natural, no se trata de un espacio indefinido: todos los seres orgánicos se esfuerzan por ocupar puestos en la jerarquía de la naturaleza, cualquier especie que no se modifique y perfeccione en el grado correspondiente con relación a sus competidores se extinguirá. Las variedades intermedias serán, a la larga, generalmente, suplantadas por alguna de las variedades que viven contiguas. Los descendientes modificados de cualquier especie prosperan tanto mejor cuanto más diferentes lleguen a ser en su conformación y resulten, de este modo, capaces de usurpar los puestos ocupados por otros seres. En la lucha de la vida hay una tendencia constante en los descendientes perfeccionados de una especie cualquiera a suplantar y exterminar en cada generación a sus precursores y a su tronco primitivo. La lucha es, en general, más rigurosa entre las formas que están más relacionadas en cuanto a costumbres, constitución y estructura. La lucha por la producción de descendientes nuevos y modificados es, principalmente, entre los grupos mayores, que se esfuerzan por aumentar en número.
El hombre no es capaz de crear variedades ni impedir su aparición, puede únicamente conservar y acumular aquellas que aparezcan. Así como el hombre somete los seres vivientes a nuevas y cambiantes condiciones de vida, y sobreviene la variabilidad; del mismo modo pueden ocurrir, y ocurren,cambios semejantes en la naturaleza. La naturaleza no atiende a nada por las apariencias (como hace el hombre), excepto en la medida en que son útiles a los seres; la naturaleza hace funcionar plenamente todo carácter seleccionado. Se puede decir que la selección natural está buscando cada día, cada hora, por todo el mundo, las más ligeras variaciones; rechazando las que son malas; conservando y sumando las que son buenas, trabajando por el perfeccionamiento de cada ser viviente. En la naturaleza, la selección natural puede influir en los seres orgánicos y modificarlos en cualquier edad por acumulación de variaciones útiles. La selección natural obra solamente mediante la conservación y acumulación de pequeñas modificaciones heredadas, todas provechosas para la propia especie, jamás para otra especie.
El simple transcurso del tiempo, por sí mismo, no influye a favor ni en contra de la selección natural; éste es sólo importante para dar mayores probabilidades de que aparezcan variaciones ventajosas. Asimismo, en un territorio grande y abierto no sólo aumentará la oportunidad del surgimiento de variaciones favorables de entre el gran número de individuos de la misma especie que lo habitan, sino que también las condiciones de vida son mucho más complejas. Las nuevas especies producidas en territorios grandes, ya vencedoras de muchos competidores, serán las que se extenderán más lejos y darán origen a mayor número de variedades y especies
Es una ley general de la naturaleza el que ningún ser orgánico se fecunde a sí mismo durante un número infinito de generaciones, ya que, al menos de vez en cuando, es indispensable un cruzamiento con otro individuo. En los animales y plantas, el cruzamiento accidental entre individuos distintos es una ley general de la naturaleza.
Resumen versión de Valeria Molina
Debido a la lucha por la vida, las variaciones entre individuos tienden a la conservación de los mismos; son, en general, modificaciones heredadas, cuya descendencia a su vez tendrá así mayor posibilidad de sobrevivir. Este principio, por el cual toda ligera variación, si es útil, se conserva, lo denomina Darwin con el término de selección natural.
La lucha por la existencia se entiende en un sentido amplio, incluye la dependencia de un ser respecto de otro y el éxito al dejar descendencia. Esta disputa resulta inevitablemente de la rápida progresión en que tienden a aumentar todos los seres orgánicos; de aquí que, como nacen más individuos de los que pueden sobrevivir, tiene que haber en cada caso una lucha por la existencia, ya sea entre organismos de la misma especie o especies distintas, ya con las circunstancias físicas de la vida. Todas las plantas y animales tienden a aumentar en progresión geométrica y, en condiciones óptimas, cualquier especie poblaría con rapidez un territorio; esta tendencia geométrica ha de ser contrarrestada por la destrucción en un periodo de la vida. Si se disminuye cualquier obstáculo, si se mitiga la destrucción aunque sea un poco, el número de individuos de la especie crecerá casi instantáneamente en cantidad cada vez mayor.
El total de alimento para cada especie señala naturalmente el límite extremo a que cada una de ellas puede llegar; pero, con frecuencia, lo que determina el promedio numérico de una especie no es el obtener alimento, sino el servir de presa a otros animales. Asimismo, el clima desempeña un papel importante; las épocas periódicas de frío o sequedad extremos parecen ser el más eficaz de todos los obstáculos para el aumento de individuos. La lucha será casi siempre muy severa entre los seres de la misma especie, pues frecuentan las mismas regiones, necesitan de la misma comida y están expuestos a idénticos peligros. La lucha, si entran en mutua competencia, será, en general, más rigurosa entre ellos, que entre especies de géneros distintos.
Aunque la naturaleza concede largos periodos de tiempo para la obra de la selección natural, no se trata de un espacio indefinido: todos los seres orgánicos se esfuerzan por ocupar puestos en la jerarquía de la naturaleza, cualquier especie que no se modifique y perfeccione en el grado correspondiente con relación a sus competidores se extinguirá. Las variedades intermedias serán, a la larga, generalmente, suplantadas por alguna de las variedades que viven contiguas. Los descendientes modificados de cualquier especie prosperan tanto mejor cuanto más diferentes lleguen a ser en su conformación y resulten, de este modo, capaces de usurpar los puestos ocupados por otros seres. En la lucha de la vida hay una tendencia constante en los descendientes perfeccionados de una especie cualquiera a suplantar y exterminar en cada generación a sus precursores y a su tronco primitivo. La lucha es, en general, más rigurosa entre las formas que están más relacionadas en cuanto a costumbres, constitución y estructura. La lucha por la producción de descendientes nuevos y modificados es, principalmente, entre los grupos mayores, que se esfuerzan por aumentar en número.
El hombre no es capaz de crear variedades ni impedir su aparición, puede únicamente conservar y acumular aquellas que aparezcan. Así como el hombre somete los seres vivientes a nuevas y cambiantes condiciones de vida, y sobreviene la variabilidad; del mismo modo pueden ocurrir, y ocurren,cambios semejantes en la naturaleza. La naturaleza no atiende a nada por las apariencias (como hace el hombre), excepto en la medida en que son útiles a los seres; la naturaleza hace funcionar plenamente todo carácter seleccionado. Se puede decir que la selección natural está buscando cada día, cada hora, por todo el mundo, las más ligeras variaciones; rechazando las que son malas; conservando y sumando las que son buenas, trabajando por el perfeccionamiento de cada ser viviente. En la naturaleza, la selección natural puede influir en los seres orgánicos y modificarlos en cualquier edad por acumulación de variaciones útiles. La selección natural obra solamente mediante la conservación y acumulación de pequeñas modificaciones heredadas, todas provechosas para la propia especie, jamás para otra especie.
El simple transcurso del tiempo, por sí mismo, no influye a favor ni en contra de la selección natural; éste es sólo importante para dar mayores probabilidades de que aparezcan variaciones ventajosas. Asimismo, en un territorio grande y abierto no sólo aumentará la oportunidad del surgimiento de variaciones favorables de entre el gran número de individuos de la misma especie que lo habitan, sino que también las condiciones de vida son mucho más complejas. Las nuevas especies producidas en territorios grandes, ya vencedoras de muchos competidores, serán las que se extenderán más lejos y darán origen a mayor número de variedades y especies
Es una ley general de la naturaleza el que ningún ser orgánico se fecunde a sí mismo durante un número infinito de generaciones, ya que, al menos de vez en cuando, es indispensable un cruzamiento con otro individuo. En los animales y plantas, el cruzamiento accidental entre individuos distintos es una ley general de la naturaleza.
Resumen: Veblen, El saber superior
Thorstein Veblen, «El saber superior como expresión de la cultura pecuniaria» en Teoría de la clase ociosa, México, FCE, 1963, pp.369-406
Síntesis versión de Valeria Molina
Es en el saber superior, es decir, en la institución educativa, donde la clase ociosa hace más patente la influencia de sus ideales. En su origen, el saber se relacionaba con la función devota de la comunidad, pues se expresaba como un servicio prestado a la clase ociosa sobrenatural; el conocimiento adquirido consistía en la manera eficaz y adecuada de acercarse a las potencias prodigiosas y así pedir su intercesión o abstención en el curso de ciertos acontecimientos. La figura del sacerdote viene a tomar posición de mediador entre dichos poderes y la humanidad; el saber del vínculo pasa por incognoscible y debe su utilidad al carácter recóndito. El elemento secreto del conocimiento es y ha sido, en todo tiempo, muy efectivo para la finalidad de engañar e impresionar a los ignorantes. Así, pues, el saber comenzó por ser, en un sentido, un subproducto de la clase ociosa vicaria de los sacerdotes.
La fundación de escuelas para la enseñanza de las clases inferiores, donde se difunde el conocimiento de las cosas inmediatamente útiles, deriva en instituciones de saber superior. La finalidad inicial de dichas universidades es preparar para el trabajo a los miembros jóvenes de las clases industriosas; en el plano del saber superior, al que se tiende por lo común, el objetivo pasa a ser la preparación de los miembros para el consumo de cosas materiales e inmateriales con arreglo a un método convencionalmente aceptado. Las escuelas inferiores adoptan y cultivan los usos y costumbres ociosas debido a un continuo deseo de conformarse a las pautas reguladoras de la reputación académica mantenida por las clases superiores.
Los hábitos mentales impuestos por la vida industrial moderna se expresan como un cuerpo de conocimientos científicos teóricos a través de un grupo de hombres –investigadores, hombres de ciencia, inventores, especuladores, etc.– La presencia del conocimiento científico en el saber superior se debe, en gran parte, a los miembros de las clases industriosas que se han encontrado en circunstancias suficientemente buenas para poder dedicar su atención a intereses distintos de la búsqueda del sustento diario. Ordinariamente se presume que no ha habido una erudición sólida donde falta el conocimiento de los clásicos y las humanidades: esto lleva al cuerpo estudiantil a hacer ostensible derroche de tiempo y trabajo para adquirir tal saber. La importancia atribuida a cierto derroche ostensible, como accesorio de toda formación que da a quien la posee una buena reputación, ha afectado nuestros cánones de gusto y de utilidad en materia de erudición, de modo muy semejante a como el mismo principio ha influido en nuestro juicio acerca de la utilidad de los bienes manufacturados. No obstante, ha existido un desplazamiento parcial de las humanidades, de las ramas del saber que favorecen la cultura, por esas otras que ponen atención en la eficiencia cívica e industrial. Los campos del conocimiento que favorecen la eficacia productiva han ido gradualmente ganando terreno sobre otros que llaman a un mayor consumo, inferior eficiencia industrial, etc.
Síntesis versión de Valeria Molina
Es en el saber superior, es decir, en la institución educativa, donde la clase ociosa hace más patente la influencia de sus ideales. En su origen, el saber se relacionaba con la función devota de la comunidad, pues se expresaba como un servicio prestado a la clase ociosa sobrenatural; el conocimiento adquirido consistía en la manera eficaz y adecuada de acercarse a las potencias prodigiosas y así pedir su intercesión o abstención en el curso de ciertos acontecimientos. La figura del sacerdote viene a tomar posición de mediador entre dichos poderes y la humanidad; el saber del vínculo pasa por incognoscible y debe su utilidad al carácter recóndito. El elemento secreto del conocimiento es y ha sido, en todo tiempo, muy efectivo para la finalidad de engañar e impresionar a los ignorantes. Así, pues, el saber comenzó por ser, en un sentido, un subproducto de la clase ociosa vicaria de los sacerdotes.
La fundación de escuelas para la enseñanza de las clases inferiores, donde se difunde el conocimiento de las cosas inmediatamente útiles, deriva en instituciones de saber superior. La finalidad inicial de dichas universidades es preparar para el trabajo a los miembros jóvenes de las clases industriosas; en el plano del saber superior, al que se tiende por lo común, el objetivo pasa a ser la preparación de los miembros para el consumo de cosas materiales e inmateriales con arreglo a un método convencionalmente aceptado. Las escuelas inferiores adoptan y cultivan los usos y costumbres ociosas debido a un continuo deseo de conformarse a las pautas reguladoras de la reputación académica mantenida por las clases superiores.
Los hábitos mentales impuestos por la vida industrial moderna se expresan como un cuerpo de conocimientos científicos teóricos a través de un grupo de hombres –investigadores, hombres de ciencia, inventores, especuladores, etc.– La presencia del conocimiento científico en el saber superior se debe, en gran parte, a los miembros de las clases industriosas que se han encontrado en circunstancias suficientemente buenas para poder dedicar su atención a intereses distintos de la búsqueda del sustento diario. Ordinariamente se presume que no ha habido una erudición sólida donde falta el conocimiento de los clásicos y las humanidades: esto lleva al cuerpo estudiantil a hacer ostensible derroche de tiempo y trabajo para adquirir tal saber. La importancia atribuida a cierto derroche ostensible, como accesorio de toda formación que da a quien la posee una buena reputación, ha afectado nuestros cánones de gusto y de utilidad en materia de erudición, de modo muy semejante a como el mismo principio ha influido en nuestro juicio acerca de la utilidad de los bienes manufacturados. No obstante, ha existido un desplazamiento parcial de las humanidades, de las ramas del saber que favorecen la cultura, por esas otras que ponen atención en la eficiencia cívica e industrial. Los campos del conocimiento que favorecen la eficacia productiva han ido gradualmente ganando terreno sobre otros que llaman a un mayor consumo, inferior eficiencia industrial, etc.
16.03 La cultura sub specie ludi
Sesión 14
Texto revisado: J. Huizinga, Homo ludens, XI-XII
Bitácora versión de Anaid Mora
En la sesión de preguntas se plantearon las siguientes:
¿Qué es la diagogué? Es la virtud de saber pasar el ocio de una forma útil y adecuada para la cultura. Entendiendo la virtud en un punto medio entre el intratable –que no sabe pasar el ocio– y el payaso –que no controla la forma de pasar el tiempo y cae al extremo de convertirse en el bufón–.
¿Cómo consideramos que un juego es serio? Lo serio es lo útil con base en la cultura. Es decir, es serio mientras sea útil para la sociedad.
¿Lo útil es forzosamente material? No, puede haber cosas útiles y que no son materiales. Por ejemplo, el conocimiento es útil, pero no es material.
¿Los juegos infantiles son pueriles? Por la seriedad no, el juego infantil no es pueril.
¿Cuál es la diferencia entre juego y jugar? El juego es la acción o el hecho de tener reglas, tiempo y demás características lúdicas, mientras que jugar es la actitud con la que haces ese hecho.
En clase el profesor desarrolló tres puntos:
1) La historia de la cultura según Huizinga
2) Desarrollo de las formas de juego a través de la historia
3) En qué medida se puede decir que la cultura contemporánea se juega
La creación a fines del siglo XIX de una disciplina cuyo objeto de estudio fue la historia de la cultura planteó un gran problema: ¿es posible una historia de la cultura en conjunto, es decir, un cuerpo de conocimientos que dé cuenta de toda forma cultural?
Para crear la historia de la cultura se tiene que estudiar de todo. Así pues, un historiador de la cultura es especialista en la imagen de toda una época. Un historiador de la cultura se encarga de pintar toda una época en sus múltiples manifestaciones y encontrarle un sentido.
Para un historiador de la cultura no tiene sentido partir la cultura en periodos porque esto causaría una mala comprensión de la época, esto debido a la existencia de manifestaciones culturales variadas. Pero la división de periodos sí tiene utilidad, ya que sirve para ubicarnos en la historia.
Es por eso que las divisiones históricas sirven únicamente como imágenes para analizar sincrónicamente una época de la humanidad.
Esta vez, Huizinga analiza la historia diacrónicamente, o sea, a través del tiempo y con esto defiende su teoría de que el juego es la base de la cultura. El punto es averiguar si está teoría puede ser aplicada en todas las culturas. Por tal motivo analiza las culturas a partir de la clave lúdica por medio de generalizaciones.
I. Griegos
El pueblo griego ha sido uno de los más “juguetones”:
Inventaron las olimpiadas (ágones)
Tenían competiciones guerreras
Creadores de las representaciones teatrales, pero estas surgen en forma de competición.
II. Imperio Romano
La exaltación del César cuando regresa de una victoria guerrera tiene modo lúdico porque celebran un triunfo, celebrado con un desfile por toda la ciudad y el ganador recibe las vestimentas de Júpiter sobre un escenario. “Mira a tu alrededor, eres humano” (respice post te, hominem te memento! Memento mori!) le decía el esclavo que lo acompañaba. Todo esto corresponde a elementos lúdicos–. Cuando el juego es viciado, empieza la decadencia de dicha cultura. Esto pasa cuando pasan de ser creadores culturales a repetidores culturales. El famoso “pan y circo” (panem et circenses) tenía como propósito el entretenimiento, pero esto cae en un juego infantil que, por lo tanto, es inútil a la cultura. En los griegos este “pan y circo” era la tragedia y tenía una función religiosa. Pero en el Imperio romano, cambia el enfoque.
III. Edad Media
La caballería y los torneos son las formas lúdicas que hacen destacar a los miembros de ambas formas dándoles honor, sobre todo a los vencedores en los torneos y a los más valientes hombres en las caballerías.
IV. Renacimiento
El arte se convierte en lo más serio. Mucho más que en cualquier otra época.
Artistas juegan con las formas heredadas de la representación.
Se crean los clubes de conocimiento a puerta cerrada.
V. Siglo XVII
En esta época predomina el barroco, que es la exageración de todas las formas. Esta exageración se mostraba en la moda y en el uso de pelucas.
VI. Siglo XVIII
Nacen los clubes de coleccionistas.
Empieza una idealización del pasado. Es decir, se juega con el pasado para recrearlo.
Uno de los exponente más destacados en la música es W. A. Mozart, para quien la actividad creativa es un juego. Huizinga señala que la música es la máxima facultas ludendi.
VII. Siglo XIX
La idea del neoclásico, así como del romanticismo,es una imitación de la Antigüedad.
Nuestra época tiene ciertas contradicciones del espíritu de juego. Ejemplos:
- El deporte hoy en día: Tiene excesiva reglamentación; existe una diferencia entre profesionales y no profesionales (amateur); el deporte ya no es parte de un culto y no está en la esfera de lo sagrado.
- El arte se degrada por la competición. Entender los “-ismos” (dadaismo, cubismo, expresionismo, etc.) se convierte en una competición de a ver quién puede entender lo que estoy expresando.
- La política se vuelve pueril. En la política siempre hay un juego, pues tienen que obedecer los pactos a los que se están comprometiendo. Pero actualmente en la política importa sólo imponer lo que ellos piensan, por lo tanto se les considera aguafiestas, y por esta razón deben ser aniquilados del juego.
Lo serio se convierte en un juego y el juego se convierte en algo serio. Estos dos últimos ejemplos son problemas graves porque entonces, ni es un juego, y ni es totalmente serio. Por lo tanto no se considera en ninguna de las dos categorías. Un juego nunca es ni verdadero, ni bueno. Por eso el límite del juego es la conciencia moral del individuo que lo practica.
Texto revisado: J. Huizinga, Homo ludens, XI-XII
Bitácora versión de Anaid Mora
En la sesión de preguntas se plantearon las siguientes:
¿Qué es la diagogué? Es la virtud de saber pasar el ocio de una forma útil y adecuada para la cultura. Entendiendo la virtud en un punto medio entre el intratable –que no sabe pasar el ocio– y el payaso –que no controla la forma de pasar el tiempo y cae al extremo de convertirse en el bufón–.
¿Cómo consideramos que un juego es serio? Lo serio es lo útil con base en la cultura. Es decir, es serio mientras sea útil para la sociedad.
¿Lo útil es forzosamente material? No, puede haber cosas útiles y que no son materiales. Por ejemplo, el conocimiento es útil, pero no es material.
¿Los juegos infantiles son pueriles? Por la seriedad no, el juego infantil no es pueril.
¿Cuál es la diferencia entre juego y jugar? El juego es la acción o el hecho de tener reglas, tiempo y demás características lúdicas, mientras que jugar es la actitud con la que haces ese hecho.
En clase el profesor desarrolló tres puntos:
1) La historia de la cultura según Huizinga
2) Desarrollo de las formas de juego a través de la historia
3) En qué medida se puede decir que la cultura contemporánea se juega
Historia de la cultura según Huizinga
La creación a fines del siglo XIX de una disciplina cuyo objeto de estudio fue la historia de la cultura planteó un gran problema: ¿es posible una historia de la cultura en conjunto, es decir, un cuerpo de conocimientos que dé cuenta de toda forma cultural?
Para crear la historia de la cultura se tiene que estudiar de todo. Así pues, un historiador de la cultura es especialista en la imagen de toda una época. Un historiador de la cultura se encarga de pintar toda una época en sus múltiples manifestaciones y encontrarle un sentido.
Para un historiador de la cultura no tiene sentido partir la cultura en periodos porque esto causaría una mala comprensión de la época, esto debido a la existencia de manifestaciones culturales variadas. Pero la división de periodos sí tiene utilidad, ya que sirve para ubicarnos en la historia.
Es por eso que las divisiones históricas sirven únicamente como imágenes para analizar sincrónicamente una época de la humanidad.
Esta vez, Huizinga analiza la historia diacrónicamente, o sea, a través del tiempo y con esto defiende su teoría de que el juego es la base de la cultura. El punto es averiguar si está teoría puede ser aplicada en todas las culturas. Por tal motivo analiza las culturas a partir de la clave lúdica por medio de generalizaciones.
Las culturas sub specie ludi
I. Griegos
El pueblo griego ha sido uno de los más “juguetones”:
Inventaron las olimpiadas (ágones)
Tenían competiciones guerreras
Creadores de las representaciones teatrales, pero estas surgen en forma de competición.
II. Imperio Romano
La exaltación del César cuando regresa de una victoria guerrera tiene modo lúdico porque celebran un triunfo, celebrado con un desfile por toda la ciudad y el ganador recibe las vestimentas de Júpiter sobre un escenario. “Mira a tu alrededor, eres humano” (respice post te, hominem te memento! Memento mori!) le decía el esclavo que lo acompañaba. Todo esto corresponde a elementos lúdicos–. Cuando el juego es viciado, empieza la decadencia de dicha cultura. Esto pasa cuando pasan de ser creadores culturales a repetidores culturales. El famoso “pan y circo” (panem et circenses) tenía como propósito el entretenimiento, pero esto cae en un juego infantil que, por lo tanto, es inútil a la cultura. En los griegos este “pan y circo” era la tragedia y tenía una función religiosa. Pero en el Imperio romano, cambia el enfoque.
III. Edad Media
La caballería y los torneos son las formas lúdicas que hacen destacar a los miembros de ambas formas dándoles honor, sobre todo a los vencedores en los torneos y a los más valientes hombres en las caballerías.
IV. Renacimiento
El arte se convierte en lo más serio. Mucho más que en cualquier otra época.
Artistas juegan con las formas heredadas de la representación.
Se crean los clubes de conocimiento a puerta cerrada.
V. Siglo XVII
En esta época predomina el barroco, que es la exageración de todas las formas. Esta exageración se mostraba en la moda y en el uso de pelucas.
VI. Siglo XVIII
Nacen los clubes de coleccionistas.
Empieza una idealización del pasado. Es decir, se juega con el pasado para recrearlo.
Uno de los exponente más destacados en la música es W. A. Mozart, para quien la actividad creativa es un juego. Huizinga señala que la música es la máxima facultas ludendi.
VII. Siglo XIX
La idea del neoclásico, así como del romanticismo,es una imitación de la Antigüedad.
El juego en la época contemporánea
Nuestra época tiene ciertas contradicciones del espíritu de juego. Ejemplos:
- El deporte hoy en día: Tiene excesiva reglamentación; existe una diferencia entre profesionales y no profesionales (amateur); el deporte ya no es parte de un culto y no está en la esfera de lo sagrado.
- El arte se degrada por la competición. Entender los “-ismos” (dadaismo, cubismo, expresionismo, etc.) se convierte en una competición de a ver quién puede entender lo que estoy expresando.
- La política se vuelve pueril. En la política siempre hay un juego, pues tienen que obedecer los pactos a los que se están comprometiendo. Pero actualmente en la política importa sólo imponer lo que ellos piensan, por lo tanto se les considera aguafiestas, y por esta razón deben ser aniquilados del juego.
Lo serio se convierte en un juego y el juego se convierte en algo serio. Estos dos últimos ejemplos son problemas graves porque entonces, ni es un juego, y ni es totalmente serio. Por lo tanto no se considera en ninguna de las dos categorías. Un juego nunca es ni verdadero, ni bueno. Por eso el límite del juego es la conciencia moral del individuo que lo practica.
25.04 La utilidad de la agresión
Sesión 23
Texto revisado: Konrad Lorenz, Sobre la agresión, III-V
Bitácora versión de Karina Palillero
La pregunta planteada, al inicio de la sesión, sobre el texto fue: ¿cómo funciona la memoria genética en los animales, o cuál es la naturaleza del instinto? Para responderla se dijo que ciertos animales aprenden de los demás miembros de su unidad social quiénes son sus enemigos o qué frutos comer, a partir de la experiencia de los más viejos, quienes cuentan con una mejor posición dentro de la jerarquía social. Entre más evoluciona una especie hay mayor inteligencia, sociabilidad y dependencia del aprendizaje. Los conocimientos adquiridos por experiencia individual son transmitidos a los más jóvenes por medio de rituales que se convierten en instintos.
Después de esto se pasó al desarrollo de tres puntos principales:
1. Planteamiento del problema. El sentido del tema.
2. ¿En qué sentido contribuye la agresión en el proceso evolutivo?
3. ¿Cómo y en qué sentido debe ser desplazada la agresión?
En El Malestar en la cultura Freud habla de dos pulsiones en el hombre, la pulsión de vida (eros) y la pulsión de muerte (tanatos). Ambas pulsiones necesitan ser reprimirdas, porque si no lo hiciéramos aniquilaríamos toda la vida humana, y para lograrlo utilizamos dispositivos sociales. Para Lorenz, en cambio, la agresión no estaría explicada a través de la pulsión de muerte, sino que su origen se podría ver en el conocimiento reducido de los fenómenos naturales.
Existen tres tipos de luchas entre especies distintas, la lucha depredador-depredado, el mobbing y la reacción critica. La primera es la lucha entre el depredador y su presa, que no se trata de un combate ni una agresión, sino de la simple búsqueda de alimento. La segunda es la defensa de una especie que mediante la asociación de sus miembros ataca a su depredador. Por último está la reacción crítica, esta se da cuando un animal se encuentra atrapado y ante esta situación emprende una lucha desesperada para defenderse o para proteger a su familia.
Dentro de las mismas especies existe la agresión pero ¿para qué les sirve? Para responder primero se debe decir que la agresión se genera gracias al desarrollo de la aversión dentro de la misma especie, que cumple con tres funciones principales:
a) La distribución espacial regular.
b) La selección sexual.
c) La defensa de los hijos.
Mientras más evoluciona una especie, se genera una mayor dependencia al aprendizaje, lo que lleva a la aparición de nuevas características dentro de un conjunto animal: la jerarquía social, la necesidad de imitar a los mayores y la limitación de la agresión.
La jerarquía social lograda a partir de las tres funciones de la agresión, da paso a que un miembro del grupo se convierta en el macho alfa que obtiene prestigio, con el que alcanza un mayor nivel en la jerarquía social, y se convierte en un modelo para los demás así como en defensor del grupo. La necesidad de imitar a los mayores es porque estos tienen más experiencia individual y un prestigio ganado que los lleva a guiar al grupo.
Con el mayor nivel de organización social se debe limitar cada vez más la agresión intraespecífica, ya que siendo ésta instintiva y espontánea es a su vez peligrosa, se logra reprimirla por medio de su desplazamiento.
El desplazamiento y reorientación de la agresividad hacia otra cosa o haciendo otra cosa que no sea la que la desencadenó lleva a la generación de rituales, gracias a los cuales mostremos nuestra buena voluntad hacia nuestros congéneres y por medio de los cuales se atenúa nuestro instinto agresivo, nos humaniza.
El mecanismo filogenético que lleva a la ritualizacion hace que con la repetición y la exageración de la mímica del ritual se origine la costumbre o tradición, la cual se sigue transmitiendo a los individuos pertenecientes a cierta asociación. El proceso filogenético sirve para controlar la angustia que sentimos frente a lo desconocido, lo que nos lleva a buscar repetir el acto.
Texto revisado: Konrad Lorenz, Sobre la agresión, III-V
Bitácora versión de Karina Palillero
La pregunta planteada, al inicio de la sesión, sobre el texto fue: ¿cómo funciona la memoria genética en los animales, o cuál es la naturaleza del instinto? Para responderla se dijo que ciertos animales aprenden de los demás miembros de su unidad social quiénes son sus enemigos o qué frutos comer, a partir de la experiencia de los más viejos, quienes cuentan con una mejor posición dentro de la jerarquía social. Entre más evoluciona una especie hay mayor inteligencia, sociabilidad y dependencia del aprendizaje. Los conocimientos adquiridos por experiencia individual son transmitidos a los más jóvenes por medio de rituales que se convierten en instintos.
Después de esto se pasó al desarrollo de tres puntos principales:
1. Planteamiento del problema. El sentido del tema.
2. ¿En qué sentido contribuye la agresión en el proceso evolutivo?
3. ¿Cómo y en qué sentido debe ser desplazada la agresión?
1. Planteamiento del problema
En El Malestar en la cultura Freud habla de dos pulsiones en el hombre, la pulsión de vida (eros) y la pulsión de muerte (tanatos). Ambas pulsiones necesitan ser reprimirdas, porque si no lo hiciéramos aniquilaríamos toda la vida humana, y para lograrlo utilizamos dispositivos sociales. Para Lorenz, en cambio, la agresión no estaría explicada a través de la pulsión de muerte, sino que su origen se podría ver en el conocimiento reducido de los fenómenos naturales.
Existen tres tipos de luchas entre especies distintas, la lucha depredador-depredado, el mobbing y la reacción critica. La primera es la lucha entre el depredador y su presa, que no se trata de un combate ni una agresión, sino de la simple búsqueda de alimento. La segunda es la defensa de una especie que mediante la asociación de sus miembros ataca a su depredador. Por último está la reacción crítica, esta se da cuando un animal se encuentra atrapado y ante esta situación emprende una lucha desesperada para defenderse o para proteger a su familia.
2. ¿En qué sentido contribuye la agresión en el proceso evolutivo?
Dentro de las mismas especies existe la agresión pero ¿para qué les sirve? Para responder primero se debe decir que la agresión se genera gracias al desarrollo de la aversión dentro de la misma especie, que cumple con tres funciones principales:
a) La distribución espacial regular.
b) La selección sexual.
c) La defensa de los hijos.
Mientras más evoluciona una especie, se genera una mayor dependencia al aprendizaje, lo que lleva a la aparición de nuevas características dentro de un conjunto animal: la jerarquía social, la necesidad de imitar a los mayores y la limitación de la agresión.
La jerarquía social lograda a partir de las tres funciones de la agresión, da paso a que un miembro del grupo se convierta en el macho alfa que obtiene prestigio, con el que alcanza un mayor nivel en la jerarquía social, y se convierte en un modelo para los demás así como en defensor del grupo. La necesidad de imitar a los mayores es porque estos tienen más experiencia individual y un prestigio ganado que los lleva a guiar al grupo.
Con el mayor nivel de organización social se debe limitar cada vez más la agresión intraespecífica, ya que siendo ésta instintiva y espontánea es a su vez peligrosa, se logra reprimirla por medio de su desplazamiento.
3. ¿Cómo y en qué sentido la agresión debe ser desplazada?
| Calumet o pipa de la paz |
El mecanismo filogenético que lleva a la ritualizacion hace que con la repetición y la exageración de la mímica del ritual se origine la costumbre o tradición, la cual se sigue transmitiendo a los individuos pertenecientes a cierta asociación. El proceso filogenético sirve para controlar la angustia que sentimos frente a lo desconocido, lo que nos lleva a buscar repetir el acto.
Resumen: Lorenz, Agresión III-V
Konrad Lorenz, Sobre la agresión: El pretendido mal, México, Siglo XXI, 1971, capítulos III al V, pp.31-97.
Resumen versión de Karina Palillero
Lorenz comienza su texto con la pregunta de ¿por qué luchan los seres vivos unos contra de otros? Para contestarla comienza por decir que la lucha es un proceso eterno en la naturaleza, pues desempeña una función conservadora de la especie que por la presión que ejerce lleva a la formación y perfeccionamiento de ciertas pautas de comportamiento, armas defensivas y ofensivas que le sirven. Con base en esto se debe plantear la tesis darwiniana de la lucha por la vida, entendida no como la lucha entre distintas especies animales sino como la competencia entre parientes cercanos que hace progresar a una misma especie. Ayuda a que la especie progrese porque la hace desaparecer en su forma actual o la transforma en otra a partir de invenciones ventajosas, favorables para uno o varios individuos, que al ser heredadas dan paso a que sus poseedores la utilicen para vencer a sus congéneres, hasta que solamente queden individuos con la nueva característica.
Para abordar las funciones que tiene la agresión dentro de la misma especie, primero es preciso hablar de los tres tipos de encuentros belicosos entre especies diferentes, ya que en estos se ve más claramente la función conservadora de la especie de la agresión. Éstos son:
Combate entre cazador y cazado: En el combate entre devorador y devorado hay cierta reciprocidad de invenciones entre las especies, por ejemplo, un felino desarrolla patas más fuertes para saltar cuando tiene como presa a animales con mayor agudeza en los sentidos, el combate no termina con la extinción del segundo, lo que amenaza la existencia de una especie no es el enemigo que se alimenta con ella sino el competidor.
Cuando dos especies distintas se alimenten de una misma, el que una obtenga mayor éxito que la otra no lleva a la extinción del menos favorecido, así como no se trata de contiendas porque los motivos del cazador son distintos a los del combatiente.
La contraofensiva, mobbing o acosamiento: Se ve en los animales que viven en sociedad, uniéndose para atacar al animal de presa que los amenaza. Un ejemplo son las cornejas que acosan al búho para que en la noche este se busque otro territorio de caza.
Reacción crítica: Consiste en la pelea desesperada que emprende un combatiente cuando no tiene escapatoria ni posibilidad de que algo lo salve, actuando motivado por el miedo, para defenderse o proteger a su familia. Ejemplo: una rata acorralada.
En el caso de la agresión intraespecífica se pueden observar distintas funciones. La ecología demostró que si no hay intereses de una organización social que exijan una cohabitación entre los individuos de una especie es más favorable que éstos se repartan lo más regularmente posible en el espacio vital a utilizar, lo que ayuda a que no se agoten todos los recursos del medio y todos los miembros puedan satisfacerse. Para lograrlo es que se desarrolla cierta aversión a los congéneres y una especialización en la función de cada miembro de la población.
Por ejemplo: en un arrecife de coral coexisten ciertas especies de peces especializados en algo, como comer un determinado pez, aquí se da el caso de que para alejar a competidores, es decir, de la misma especialización del territorio se usan colores llamativos que los hacen retroceder.
El territorio de un animal parece estar en función de la mayor o menor combatividad local que depende de diversos factores del lugar. Cuando un animal se acerca al centro de un territorio enemigo su agresividad aumenta. El animal que se encuentre más cerca de su territorio se comporte más agresivo, provocando la huida del otro, al ser seguido por el primero y acercarse a su territorio se invierten los papeles, situación que se denomina oscilación. Así será hasta que se logre un equilibrio en la distancia territorial de cada uno y ya no se agredan. Con esto vemos que la agresión intraespecífica es importante para la distribución regular de animales de la misma especie en un determinado territorio, siendo esto un efecto positivo de la agresión.
Otra función de la agresión intraespecífica es el escoger los mejores machos así como los más fuertes en beneficio de la selección natural. Podemos verlo en el caso de bisontes que tienen grandes territorios con cantidades inmensas de alimento por lo que conforman en grandes unidades, combatiendo para encontrar los defensores del rebaño. Esto dio origen a los duelos entre rivales, y esto a su vez, a los machos belicosos.
En el caso del duelo entre rivales, ocurre un hecho paradójico en algunas especies: la agresión intraespecífica puede conducir a la aparición de formas y pautas de comportamiento sin valor adaptativo que pueden perjudicar la conservación de la especie. Cuando la rivalidad sexual es la única que realiza la selección, con una orientación determinada, sin relación con la función conservadora de la especie dirigida al mundo exterior, aparecen formaciones extrañas, totalmente inútiles para la especie como tal. Un ejemplo es el faisán Argos donde los machos tienen unas alas remeras enormes, adornadas con ocelos, que cuando las despliega frente a la hembra la excitan, sin embargo, sus alas casi no lo dejan volar.
Cuando la competencia es únicamente entre congéneres, donde opera la selección, sin tomar en cuenta el medio extraespecífico entonces se encuentra en un callejón sin salida. Situación que ha sucedido en los humanos, al tener un ritmo de trabajo demasiado apresurado que no le permite dedicar tiempo a otras actividades como la cultura.
Al ejercer un cada vez mayor dominio sobre la naturaleza el hombre se ha convertido en su único enemigo, lo que puede tener su origen en un proceso de selección intraespecífica que operó en nuestros antepasados desde el neolítico. A partir del desarrollo de las armas, vestimentas y organización social que ayudó a alejar los peligros externos, se puede decir que intervino una selección intraespecífica perjudicial. Siendo la guerra que se hacían entre sí las hordas vecinas de gentes hostiles el factor selectivo a partir de entonces, lo que produjo una rigurosa selección de las llamadas virtudes guerreras.
La agresión, al desempeñar un papel importante en la organización social de los animales, necesita un principio de orden llamado jerarquía social, que consiste en que cada miembro de una sociedad sepa quién es más fuerte y quien más débil que él, retirándose ante el primero y esperando que el segundo se retire ante él. Con el paso del tiempo este mismo principio ayuda a que se dé mayor importancia al aprendizaje que es transmitido por tradición por los individuos con mayor experiencia y edad que cuentan, por ende, con un mejor prestigio que los demás.
El objetivo de la agresión no es el aniquilamiento de los congéneres, aunque a veces ocurra, sino el reconocimiento de la superioridad del vencedor por parte del vencido. Lorenz concluye que la agresividad no es como el principio tanático sino es parte de la organización de la vida de todos los seres.
A pesar de que la agresividad de muchos animales respecto de sus propios congéneres es un instinto indispensable para su conservación, aquella se torna peligrosa por caracterizarse de espontaneidad, es decir, que no se trata de una reacción a determinadas condiciones exteriores.
La opinión acerca de que la naturaleza humana como la animal es predominante reactiva y que aun conteniendo elementos innatos puede modificarse con el aprendizaje, es errónea, puesto que cuando el descenso del umbral de los estímulos desencadenadores llega incluso a cero puede ser que el movimiento instintivo del que se trate se dispare sin un estímulo externo comprobable. El reprimir un movimiento instintivo durante mucho tiempo de los estímulos que lo desencadenan trae como consecuencias el incremento de la disposición reactiva y provoca procesos más profundos que afectan al organismo entero. Puede pasar que a falta de congéneres con quienes pelear, algunas especies, como la mariposa marina, se descargue la agresión en las especies más cercanamente emparentadas e incluso otras, como el pez madreperla del Brasil, tomen como objeto sustitutivo al cónyuge.
En los humanos esto se observa en la llamada enfermedad polar, cólera de las expediciones o locura del desierto que suele apoderarse de un grupo reducido de hombres que al encontrarse en una situación de dependencia mutua, sin poder reñir con un grupo externo de personas, los estímulos desencadenadores de la agresión y del comportamiento combativo intraespecífico sufren una fuerte depresión de sus valores liminales expresado en que cualquier acto incluso insignificante desencadene fuertes reacciones. Si el sujeto logra controlarse y comprender es posible que realice un movimiento reorientado o desviado, como se conoce en fisiología del comportamiento, consistente en descargar el ataque en un objeto. Esta reacción es muy común en la naturaleza para evitar los perniciosos efectos de la agresión.
Después de la reorientación del ataque, la agresión ha tenido diferentes mecanismos filogenéticos del comportamiento para impedir que los congéneres se maten o se lesionen. Surge una ritualización de la agresión cuando ciertas pautas de movimiento pierden en el curso de la filogénesis su función propia original para convertirse en ceremonias meramente simbólicas.
En el curso de la evolución filogenética se van añadiendo factores que contribuyen a provocar en un principio movimientos instintivos nuevos, copias fijadas genéticamente de las pautas de movimientos ocasionados originalmente por otras pulsiones. La misma evolución filogenética da paso a la costumbre, puesto que cumple con la función de controlar nuestra angustia ante lo desconocido por lo que buscaremos repetir el acto. Cuando se llega a un momento en que se ignoran las causas que dieron origen a la repetición de determinado ritual se da paso a la magia.
Resumen versión de Karina Palillero
CAPÍTULO III. DONDE LA MALDAD SIRVE PARA ALGO BUENO
Lorenz comienza su texto con la pregunta de ¿por qué luchan los seres vivos unos contra de otros? Para contestarla comienza por decir que la lucha es un proceso eterno en la naturaleza, pues desempeña una función conservadora de la especie que por la presión que ejerce lleva a la formación y perfeccionamiento de ciertas pautas de comportamiento, armas defensivas y ofensivas que le sirven. Con base en esto se debe plantear la tesis darwiniana de la lucha por la vida, entendida no como la lucha entre distintas especies animales sino como la competencia entre parientes cercanos que hace progresar a una misma especie. Ayuda a que la especie progrese porque la hace desaparecer en su forma actual o la transforma en otra a partir de invenciones ventajosas, favorables para uno o varios individuos, que al ser heredadas dan paso a que sus poseedores la utilicen para vencer a sus congéneres, hasta que solamente queden individuos con la nueva característica.
Para abordar las funciones que tiene la agresión dentro de la misma especie, primero es preciso hablar de los tres tipos de encuentros belicosos entre especies diferentes, ya que en estos se ve más claramente la función conservadora de la especie de la agresión. Éstos son:
Combate entre cazador y cazado: En el combate entre devorador y devorado hay cierta reciprocidad de invenciones entre las especies, por ejemplo, un felino desarrolla patas más fuertes para saltar cuando tiene como presa a animales con mayor agudeza en los sentidos, el combate no termina con la extinción del segundo, lo que amenaza la existencia de una especie no es el enemigo que se alimenta con ella sino el competidor.
Cuando dos especies distintas se alimenten de una misma, el que una obtenga mayor éxito que la otra no lleva a la extinción del menos favorecido, así como no se trata de contiendas porque los motivos del cazador son distintos a los del combatiente.
La contraofensiva, mobbing o acosamiento: Se ve en los animales que viven en sociedad, uniéndose para atacar al animal de presa que los amenaza. Un ejemplo son las cornejas que acosan al búho para que en la noche este se busque otro territorio de caza.
Reacción crítica: Consiste en la pelea desesperada que emprende un combatiente cuando no tiene escapatoria ni posibilidad de que algo lo salve, actuando motivado por el miedo, para defenderse o proteger a su familia. Ejemplo: una rata acorralada.
En el caso de la agresión intraespecífica se pueden observar distintas funciones. La ecología demostró que si no hay intereses de una organización social que exijan una cohabitación entre los individuos de una especie es más favorable que éstos se repartan lo más regularmente posible en el espacio vital a utilizar, lo que ayuda a que no se agoten todos los recursos del medio y todos los miembros puedan satisfacerse. Para lograrlo es que se desarrolla cierta aversión a los congéneres y una especialización en la función de cada miembro de la población.
Por ejemplo: en un arrecife de coral coexisten ciertas especies de peces especializados en algo, como comer un determinado pez, aquí se da el caso de que para alejar a competidores, es decir, de la misma especialización del territorio se usan colores llamativos que los hacen retroceder.
El territorio de un animal parece estar en función de la mayor o menor combatividad local que depende de diversos factores del lugar. Cuando un animal se acerca al centro de un territorio enemigo su agresividad aumenta. El animal que se encuentre más cerca de su territorio se comporte más agresivo, provocando la huida del otro, al ser seguido por el primero y acercarse a su territorio se invierten los papeles, situación que se denomina oscilación. Así será hasta que se logre un equilibrio en la distancia territorial de cada uno y ya no se agredan. Con esto vemos que la agresión intraespecífica es importante para la distribución regular de animales de la misma especie en un determinado territorio, siendo esto un efecto positivo de la agresión.
Otra función de la agresión intraespecífica es el escoger los mejores machos así como los más fuertes en beneficio de la selección natural. Podemos verlo en el caso de bisontes que tienen grandes territorios con cantidades inmensas de alimento por lo que conforman en grandes unidades, combatiendo para encontrar los defensores del rebaño. Esto dio origen a los duelos entre rivales, y esto a su vez, a los machos belicosos.
En el caso del duelo entre rivales, ocurre un hecho paradójico en algunas especies: la agresión intraespecífica puede conducir a la aparición de formas y pautas de comportamiento sin valor adaptativo que pueden perjudicar la conservación de la especie. Cuando la rivalidad sexual es la única que realiza la selección, con una orientación determinada, sin relación con la función conservadora de la especie dirigida al mundo exterior, aparecen formaciones extrañas, totalmente inútiles para la especie como tal. Un ejemplo es el faisán Argos donde los machos tienen unas alas remeras enormes, adornadas con ocelos, que cuando las despliega frente a la hembra la excitan, sin embargo, sus alas casi no lo dejan volar.
Cuando la competencia es únicamente entre congéneres, donde opera la selección, sin tomar en cuenta el medio extraespecífico entonces se encuentra en un callejón sin salida. Situación que ha sucedido en los humanos, al tener un ritmo de trabajo demasiado apresurado que no le permite dedicar tiempo a otras actividades como la cultura.
Al ejercer un cada vez mayor dominio sobre la naturaleza el hombre se ha convertido en su único enemigo, lo que puede tener su origen en un proceso de selección intraespecífica que operó en nuestros antepasados desde el neolítico. A partir del desarrollo de las armas, vestimentas y organización social que ayudó a alejar los peligros externos, se puede decir que intervino una selección intraespecífica perjudicial. Siendo la guerra que se hacían entre sí las hordas vecinas de gentes hostiles el factor selectivo a partir de entonces, lo que produjo una rigurosa selección de las llamadas virtudes guerreras.
La agresión, al desempeñar un papel importante en la organización social de los animales, necesita un principio de orden llamado jerarquía social, que consiste en que cada miembro de una sociedad sepa quién es más fuerte y quien más débil que él, retirándose ante el primero y esperando que el segundo se retire ante él. Con el paso del tiempo este mismo principio ayuda a que se dé mayor importancia al aprendizaje que es transmitido por tradición por los individuos con mayor experiencia y edad que cuentan, por ende, con un mejor prestigio que los demás.
El objetivo de la agresión no es el aniquilamiento de los congéneres, aunque a veces ocurra, sino el reconocimiento de la superioridad del vencedor por parte del vencido. Lorenz concluye que la agresividad no es como el principio tanático sino es parte de la organización de la vida de todos los seres.
CAPÍTULO IV. LA ESPONTANEIDAD DE LA AGRESIÓN
A pesar de que la agresividad de muchos animales respecto de sus propios congéneres es un instinto indispensable para su conservación, aquella se torna peligrosa por caracterizarse de espontaneidad, es decir, que no se trata de una reacción a determinadas condiciones exteriores.
La opinión acerca de que la naturaleza humana como la animal es predominante reactiva y que aun conteniendo elementos innatos puede modificarse con el aprendizaje, es errónea, puesto que cuando el descenso del umbral de los estímulos desencadenadores llega incluso a cero puede ser que el movimiento instintivo del que se trate se dispare sin un estímulo externo comprobable. El reprimir un movimiento instintivo durante mucho tiempo de los estímulos que lo desencadenan trae como consecuencias el incremento de la disposición reactiva y provoca procesos más profundos que afectan al organismo entero. Puede pasar que a falta de congéneres con quienes pelear, algunas especies, como la mariposa marina, se descargue la agresión en las especies más cercanamente emparentadas e incluso otras, como el pez madreperla del Brasil, tomen como objeto sustitutivo al cónyuge.
En los humanos esto se observa en la llamada enfermedad polar, cólera de las expediciones o locura del desierto que suele apoderarse de un grupo reducido de hombres que al encontrarse en una situación de dependencia mutua, sin poder reñir con un grupo externo de personas, los estímulos desencadenadores de la agresión y del comportamiento combativo intraespecífico sufren una fuerte depresión de sus valores liminales expresado en que cualquier acto incluso insignificante desencadene fuertes reacciones. Si el sujeto logra controlarse y comprender es posible que realice un movimiento reorientado o desviado, como se conoce en fisiología del comportamiento, consistente en descargar el ataque en un objeto. Esta reacción es muy común en la naturaleza para evitar los perniciosos efectos de la agresión.
CAPÍTULO V. COSTUMBRE, CEREMONIAL Y MAGIA
Después de la reorientación del ataque, la agresión ha tenido diferentes mecanismos filogenéticos del comportamiento para impedir que los congéneres se maten o se lesionen. Surge una ritualización de la agresión cuando ciertas pautas de movimiento pierden en el curso de la filogénesis su función propia original para convertirse en ceremonias meramente simbólicas.
En el curso de la evolución filogenética se van añadiendo factores que contribuyen a provocar en un principio movimientos instintivos nuevos, copias fijadas genéticamente de las pautas de movimientos ocasionados originalmente por otras pulsiones. La misma evolución filogenética da paso a la costumbre, puesto que cumple con la función de controlar nuestra angustia ante lo desconocido por lo que buscaremos repetir el acto. Cuando se llega a un momento en que se ignoran las causas que dieron origen a la repetición de determinado ritual se da paso a la magia.
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