domingo, 27 de mayo de 2012

Resumen: Veblen, El saber superior

Thorstein Veblen, «El saber superior como expresión de la cultura pecuniaria» en Teoría de la clase ociosa, México, FCE, 1963, pp.369-406

Síntesis versión de Valeria Molina

Es en el saber superior, es decir, en la institución educativa, donde la clase ociosa hace más patente la influencia de sus ideales. En su origen, el saber se relacionaba con la función devota de la comunidad, pues se expresaba como un servicio prestado a la clase ociosa sobrenatural; el conocimiento adquirido consistía en la manera eficaz y adecuada de acercarse a las potencias prodigiosas y así pedir su intercesión o abstención en el curso de ciertos acontecimientos. La figura del sacerdote viene a tomar posición de mediador entre dichos poderes y la humanidad; el saber del vínculo pasa por incognoscible y debe su utilidad al carácter recóndito. El elemento secreto del conocimiento es y ha sido, en todo tiempo, muy efectivo para la finalidad de engañar e impresionar a los ignorantes. Así, pues, el saber comenzó por ser, en un sentido, un subproducto de la clase ociosa vicaria de los sacerdotes.

La fundación de escuelas para la enseñanza de las clases inferiores, donde se difunde el conocimiento de las cosas inmediatamente útiles, deriva en instituciones de saber superior. La finalidad inicial de dichas universidades es preparar para el trabajo a los miembros jóvenes de las clases industriosas; en el plano del saber superior, al que se tiende por lo común, el objetivo pasa a ser la preparación de los miembros para el consumo de cosas materiales e inmateriales con arreglo a un método convencionalmente aceptado. Las escuelas inferiores adoptan y cultivan los usos y costumbres ociosas debido a un continuo deseo de conformarse a las pautas reguladoras de la reputación académica mantenida por las clases superiores.

Los hábitos mentales impuestos por la vida industrial moderna se expresan como un cuerpo de conocimientos científicos teóricos a través de un grupo de hombres –investigadores, hombres de ciencia, inventores, especuladores, etc.– La presencia del conocimiento científico en el saber superior se debe, en gran parte, a los miembros de las clases industriosas que se han encontrado en circunstancias suficientemente buenas para poder dedicar su atención a intereses distintos de la búsqueda del sustento diario. Ordinariamente se presume que no ha habido una erudición sólida donde falta el conocimiento de los clásicos y las humanidades: esto lleva al cuerpo estudiantil a hacer ostensible derroche de tiempo y trabajo para adquirir tal saber. La importancia atribuida a cierto derroche ostensible, como accesorio de toda formación que da a quien la posee una buena reputación, ha afectado nuestros cánones de gusto y de utilidad en materia de erudición, de modo muy semejante a como el mismo principio ha influido en nuestro juicio acerca de la utilidad de los bienes manufacturados. No obstante, ha existido un desplazamiento parcial de las humanidades, de las ramas del saber que favorecen la cultura, por esas otras que ponen atención en la eficiencia cívica e industrial. Los campos del conocimiento que favorecen la eficacia productiva han ido gradualmente ganando terreno sobre otros que llaman a un mayor consumo, inferior eficiencia industrial, etc.

16.03 La cultura sub specie ludi

Sesión 14
Texto revisado: J. Huizinga, Homo ludens, XI-XII

Bitácora versión de Anaid Mora

En la sesión de preguntas se plantearon las siguientes:

¿Qué es la diagogué? Es la virtud de saber pasar el ocio de una forma útil y adecuada para la cultura. Entendiendo la virtud en un punto medio entre el intratable –que no sabe pasar el ocio– y el payaso –que no controla la forma de pasar el tiempo y cae al extremo de convertirse en el bufón–.

¿Cómo consideramos que un juego es serio? Lo serio es lo útil con base en la cultura. Es decir, es serio mientras sea útil para la sociedad.

¿Lo útil es forzosamente material? No, puede haber cosas útiles y que no son materiales. Por ejemplo, el conocimiento es útil, pero no es material.

¿Los juegos infantiles son pueriles? Por la seriedad no, el juego infantil no es pueril.

¿Cuál es la diferencia entre juego y jugar? El juego es la acción o el hecho de tener reglas, tiempo y demás características lúdicas, mientras que jugar es la actitud con la que haces ese hecho.

En clase el profesor desarrolló tres puntos:

1) La historia de la cultura según Huizinga
2) Desarrollo de las formas de juego a través de la historia
3) En qué medida se puede decir que la cultura contemporánea se juega

Historia de la cultura según Huizinga

La creación a fines del siglo XIX de una disciplina cuyo objeto de estudio fue la historia de la cultura planteó un gran problema: ¿es posible una historia de la cultura en conjunto, es decir, un cuerpo de conocimientos que dé cuenta de toda forma cultural?

Para crear la historia de la cultura se tiene que estudiar de todo. Así pues, un historiador de la cultura es especialista en la imagen de toda una época. Un historiador de la cultura se encarga de pintar toda una época en sus múltiples manifestaciones y encontrarle un sentido.

Para un historiador de la cultura no tiene sentido partir la cultura en periodos porque esto causaría una mala comprensión de la época, esto debido a la existencia de manifestaciones culturales variadas. Pero la división de periodos sí tiene utilidad, ya que sirve para ubicarnos en la historia.

Es por eso que las divisiones históricas sirven únicamente como imágenes para analizar sincrónicamente una época de la humanidad.

Esta vez, Huizinga analiza la historia diacrónicamente, o sea, a través del tiempo y con esto defiende su teoría de que el juego es la base de la cultura. El punto es averiguar si está teoría puede ser aplicada en todas las culturas. Por tal motivo analiza las culturas a partir de la clave lúdica por medio de generalizaciones.

Las culturas sub specie ludi

I. Griegos

El pueblo griego ha sido uno de los más “juguetones”:
Inventaron las olimpiadas (ágones)
Tenían competiciones guerreras
Creadores de las representaciones teatrales, pero estas surgen en forma de competición.

II. Imperio Romano

La exaltación del César cuando regresa de una victoria guerrera tiene modo lúdico porque celebran un triunfo, celebrado con un desfile por toda la ciudad y el ganador recibe las vestimentas de Júpiter sobre un escenario. “Mira a tu alrededor, eres humano” (respice post te, hominem te memento! Memento mori!) le decía el esclavo que lo acompañaba. Todo esto corresponde a elementos lúdicos–. Cuando el juego es viciado, empieza la decadencia de dicha cultura. Esto pasa cuando pasan de ser creadores culturales a repetidores culturales. El famoso “pan y circo” (panem et circenses) tenía como propósito el entretenimiento, pero esto cae en un juego infantil que, por lo tanto, es inútil a la cultura. En los griegos este “pan y circo” era la tragedia y tenía una función religiosa. Pero en el Imperio romano, cambia el enfoque.

III. Edad Media

La caballería y los torneos son las formas lúdicas que hacen destacar a los miembros de ambas formas dándoles honor, sobre todo a los vencedores en los torneos y a los más valientes hombres en las caballerías.

IV. Renacimiento

El arte se convierte en lo más serio. Mucho más que en cualquier otra época.
Artistas juegan con las formas heredadas de la representación.
Se crean los clubes de conocimiento a puerta cerrada.

V. Siglo XVII

En esta época predomina el barroco, que es la exageración de todas las formas. Esta exageración se mostraba en la moda y en el uso de pelucas.

VI. Siglo XVIII

Nacen los clubes de coleccionistas.
Empieza una idealización del pasado. Es decir, se juega con el pasado para recrearlo.
Uno de los exponente más destacados en la música es W. A. Mozart, para quien la actividad creativa es un juego. Huizinga señala que la música es la máxima facultas ludendi.

VII. Siglo XIX

La idea del neoclásico, así como del romanticismo,es una imitación de la Antigüedad.

El juego en la época contemporánea

Nuestra época tiene ciertas contradicciones del espíritu de juego. Ejemplos:
- El deporte hoy en día: Tiene excesiva reglamentación; existe una diferencia entre profesionales y no profesionales (amateur); el deporte ya no es parte de un culto y no está en la esfera de lo sagrado.
- El arte se degrada por la competición. Entender los “-ismos” (dadaismo, cubismo, expresionismo, etc.) se convierte en una competición de a ver quién puede entender lo que estoy expresando.
- La política se vuelve pueril. En la política siempre hay un juego, pues tienen que obedecer los pactos a los que se están comprometiendo. Pero actualmente en la política importa sólo imponer lo que ellos piensan, por lo tanto se les considera aguafiestas, y por esta razón deben ser aniquilados del juego.

Lo serio se convierte en un juego y el juego se convierte en algo serio. Estos dos últimos ejemplos son problemas graves porque entonces, ni es un juego, y ni es totalmente serio. Por lo tanto no se considera en ninguna de las dos categorías. Un juego nunca es ni verdadero, ni bueno. Por eso el límite del juego es la conciencia moral del individuo que lo practica.

25.04 La utilidad de la agresión

Sesión 23
Texto revisado: Konrad Lorenz, Sobre la agresión, III-V

Bitácora versión de Karina Palillero

La pregunta planteada, al inicio de la sesión, sobre el texto fue: ¿cómo funciona la memoria genética en los animales, o cuál es la naturaleza del instinto? Para responderla se dijo que ciertos animales aprenden de los demás miembros de su unidad social quiénes son sus enemigos o qué frutos comer, a partir de la experiencia de los más viejos, quienes cuentan con una mejor posición dentro de la jerarquía social. Entre más evoluciona una especie hay mayor inteligencia, sociabilidad y dependencia del aprendizaje. Los conocimientos adquiridos por experiencia individual son transmitidos a los más jóvenes por medio de rituales que se convierten en instintos.

Después de esto se pasó al desarrollo de tres puntos principales:

1. Planteamiento del problema. El sentido del tema.
2. ¿En qué sentido contribuye la agresión en el proceso evolutivo?
3. ¿Cómo y en qué sentido debe ser desplazada la agresión?

1. Planteamiento del problema

En El Malestar en la cultura Freud habla de dos pulsiones en el hombre, la pulsión de vida (eros) y la pulsión de muerte (tanatos). Ambas pulsiones necesitan ser reprimirdas, porque si no lo hiciéramos aniquilaríamos toda la vida humana, y para lograrlo utilizamos dispositivos sociales. Para Lorenz, en cambio, la agresión no estaría explicada a través de la pulsión de muerte, sino que su origen se podría ver en el conocimiento reducido de los fenómenos naturales.

Existen tres tipos de luchas entre especies distintas, la lucha depredador-depredado, el mobbing y la reacción critica. La primera es la lucha entre el depredador y su presa, que no se trata de un combate ni una agresión, sino de la simple búsqueda de alimento. La segunda es la defensa de una especie que mediante la asociación de sus miembros ataca a su depredador. Por último está la reacción crítica, esta se da cuando un animal se encuentra atrapado y ante esta situación emprende una lucha desesperada para defenderse o para proteger a su familia.

2. ¿En qué sentido contribuye la agresión en el proceso evolutivo?

Dentro de las mismas especies existe la agresión pero ¿para qué les sirve? Para responder primero se debe decir que la agresión se genera gracias al desarrollo de la aversión dentro de la misma especie, que cumple con tres funciones principales:

a) La distribución espacial regular.
b) La selección sexual.
c) La defensa de los hijos.

Mientras más evoluciona una especie,  se genera una mayor dependencia al aprendizaje, lo que lleva a la aparición de nuevas características dentro de un conjunto animal: la jerarquía social, la necesidad de imitar  a los mayores y la limitación de la agresión.

La jerarquía social lograda a partir de las tres funciones de la agresión, da paso a que un miembro del grupo se convierta en el macho alfa que obtiene prestigio, con el que alcanza un mayor nivel en la jerarquía social, y se convierte en un modelo para los demás así como en defensor del grupo. La necesidad de imitar a los mayores es porque estos tienen más experiencia individual y un prestigio ganado que los lleva a guiar al grupo.

Con el mayor nivel de organización social se debe limitar cada vez más la agresión intraespecífica, ya que siendo ésta instintiva y espontánea es a su vez peligrosa, se logra reprimirla por medio de su desplazamiento.

3. ¿Cómo y en qué sentido la agresión debe ser desplazada?

Calumet o pipa de la paz
El desplazamiento y reorientación de la agresividad hacia otra cosa o haciendo otra cosa que no sea la que la desencadenó lleva a la generación de rituales, gracias a los cuales mostremos nuestra buena voluntad hacia nuestros congéneres y por medio de los cuales se atenúa nuestro instinto agresivo, nos humaniza.

El mecanismo filogenético que lleva a la ritualizacion hace que con la repetición y la exageración de la mímica del ritual se origine la costumbre o tradición, la cual se sigue transmitiendo a los individuos pertenecientes a cierta asociación. El proceso filogenético sirve para controlar la angustia que sentimos frente a lo desconocido, lo que nos lleva a buscar repetir el acto.

Resumen: Lorenz, Agresión III-V

Konrad Lorenz, Sobre la agresión: El pretendido mal, México, Siglo XXI, 1971, capítulos III al V, pp.31-97.

Resumen versión de Karina Palillero

CAPÍTULO III. DONDE LA MALDAD SIRVE PARA ALGO BUENO

Lorenz comienza su texto con la pregunta de ¿por qué luchan los seres vivos unos contra de otros? Para contestarla comienza por decir que la lucha es un proceso eterno en la naturaleza, pues desempeña una función conservadora de la especie que por la presión que ejerce lleva a la formación y perfeccionamiento de ciertas pautas de comportamiento, armas defensivas y ofensivas que le sirven. Con base en esto se debe plantear la tesis darwiniana de la lucha por la vida, entendida no como la lucha entre distintas especies animales sino como la competencia entre parientes cercanos que hace progresar a una misma especie. Ayuda a que la especie progrese porque la hace desaparecer en su forma actual o la transforma en otra a partir de invenciones ventajosas, favorables para uno o varios individuos, que al ser heredadas dan paso a que sus poseedores la utilicen para vencer a sus congéneres, hasta que solamente queden individuos con la nueva característica.

Para abordar las funciones que tiene la agresión dentro de la misma especie, primero es preciso hablar de los tres tipos de encuentros belicosos entre especies diferentes, ya que en estos se ve más claramente la función conservadora de la especie de la agresión. Éstos son:

Combate entre cazador y cazado: En el combate entre devorador y devorado hay cierta reciprocidad de invenciones entre las especies, por ejemplo, un felino desarrolla patas más fuertes para saltar cuando tiene como presa a animales con mayor agudeza en los sentidos, el combate no termina con la extinción del segundo, lo que amenaza la existencia de una especie no es el enemigo que se alimenta con ella sino el competidor.

Cuando dos especies distintas se alimenten de una misma, el que una obtenga mayor éxito que la otra no lleva a la extinción del menos favorecido, así como no se trata de contiendas porque los motivos del cazador son distintos a los del combatiente.

La contraofensiva, mobbing o acosamiento: Se ve en los animales que viven en sociedad, uniéndose para atacar al animal de presa que los amenaza. Un ejemplo son las cornejas que acosan al búho para que en la noche este se busque otro territorio de caza.

Reacción crítica: Consiste en la pelea desesperada que emprende un combatiente cuando no tiene escapatoria ni posibilidad de que algo lo salve, actuando motivado por el miedo, para defenderse o proteger a su familia. Ejemplo: una rata acorralada.

En el caso de la agresión intraespecífica se pueden observar distintas funciones. La ecología demostró que si no hay intereses de una organización social que exijan una cohabitación entre los individuos de una especie es más favorable que éstos se repartan lo más regularmente posible en el espacio vital a utilizar, lo que ayuda a que no se agoten todos los recursos del medio y todos los miembros puedan satisfacerse. Para lograrlo es que se desarrolla cierta aversión  a los congéneres y una especialización en la función de cada miembro de la población.

Por ejemplo: en un arrecife de coral coexisten ciertas especies de peces especializados en algo, como comer un determinado pez, aquí se da el caso de que para alejar a competidores, es decir, de la misma especialización del territorio se usan colores llamativos que los hacen retroceder.

El territorio de un animal parece estar en función de la mayor o menor combatividad local que depende de diversos factores del lugar. Cuando un animal se acerca al centro de un territorio enemigo su agresividad aumenta. El animal que se encuentre más cerca de su territorio se comporte más agresivo, provocando la huida del otro, al ser seguido por el primero y acercarse a su territorio se invierten los papeles, situación que se denomina oscilación. Así será hasta que se logre un equilibrio en la distancia territorial de cada uno y ya no se agredan. Con esto vemos que la agresión intraespecífica es importante para la distribución regular de animales de la misma especie en un determinado territorio, siendo esto un efecto positivo de la agresión.

Otra función de la agresión intraespecífica es el escoger los mejores machos así como los más fuertes en beneficio de la selección natural. Podemos verlo en el caso de bisontes que tienen grandes territorios con cantidades inmensas de alimento por lo que conforman en grandes unidades, combatiendo para encontrar los defensores del rebaño. Esto dio origen a los duelos entre rivales, y esto a su vez, a los machos belicosos.

En el caso del duelo entre rivales, ocurre un hecho paradójico en algunas especies: la agresión intraespecífica puede conducir a la aparición de formas y pautas de comportamiento sin valor adaptativo que pueden perjudicar la conservación de la especie. Cuando la rivalidad sexual es la única que realiza la selección, con una orientación determinada, sin relación con la función conservadora de la especie dirigida al mundo exterior, aparecen formaciones extrañas, totalmente inútiles para la especie como tal. Un ejemplo es el faisán Argos donde los machos tienen unas alas remeras enormes, adornadas con ocelos, que cuando las despliega frente a la hembra la excitan, sin embargo, sus alas casi no lo dejan volar.

Cuando la competencia es únicamente entre congéneres, donde opera la selección, sin tomar en cuenta el medio extraespecífico entonces se encuentra en un callejón sin salida. Situación que ha sucedido en los humanos, al tener un ritmo de trabajo demasiado apresurado que no le permite dedicar tiempo a otras actividades como la cultura.

Al ejercer un cada vez mayor dominio sobre la naturaleza el hombre se ha convertido en su único enemigo, lo que puede tener su origen en un proceso de selección intraespecífica  que operó en nuestros antepasados desde el neolítico. A partir del desarrollo de las armas, vestimentas y organización social que ayudó a alejar los peligros externos, se puede decir que intervino una selección intraespecífica perjudicial. Siendo la guerra que se hacían entre sí las hordas vecinas de gentes hostiles el factor selectivo a partir de entonces, lo que produjo una rigurosa selección de las llamadas virtudes guerreras.

La agresión, al desempeñar un papel importante en la organización social de los animales, necesita un principio de orden llamado jerarquía social, que consiste en que cada miembro de una sociedad sepa quién es más fuerte y quien más débil que él, retirándose ante el primero y esperando que el segundo se retire ante él. Con el paso del tiempo este mismo principio ayuda a que se dé mayor importancia al aprendizaje que es transmitido por tradición por los individuos con mayor experiencia y edad que cuentan, por ende, con un mejor prestigio que los demás.

El objetivo de la agresión no es el aniquilamiento de los congéneres, aunque a veces ocurra, sino el reconocimiento de la superioridad del vencedor por parte del vencido. Lorenz concluye que la agresividad no es como el principio tanático sino es parte de la organización de la vida de todos los seres.

CAPÍTULO IV. LA ESPONTANEIDAD DE LA AGRESIÓN

A pesar de que la agresividad de muchos animales respecto de sus propios congéneres es un instinto indispensable para su conservación, aquella se torna peligrosa por caracterizarse de espontaneidad, es decir, que no se trata de una reacción a determinadas condiciones exteriores.

La opinión acerca de que la naturaleza humana como la animal es predominante reactiva y que aun conteniendo elementos innatos puede modificarse con el aprendizaje, es errónea, puesto que cuando el descenso del umbral de los estímulos desencadenadores llega incluso a cero puede ser que el movimiento instintivo del que se trate se dispare sin un estímulo externo comprobable. El reprimir un movimiento instintivo durante mucho tiempo de los estímulos que lo desencadenan trae como consecuencias el incremento de la disposición reactiva y provoca procesos más profundos que afectan al organismo entero. Puede pasar que a falta de congéneres con quienes pelear, algunas especies, como la mariposa marina, se descargue la agresión en las especies más cercanamente emparentadas e incluso otras, como el pez madreperla del Brasil, tomen como objeto sustitutivo al cónyuge.

En los humanos esto se observa en la llamada enfermedad polar, cólera de las expediciones o locura del desierto que suele apoderarse de un grupo reducido de hombres que al encontrarse en una situación de dependencia mutua, sin poder reñir con un grupo externo de personas, los estímulos desencadenadores de la agresión y del comportamiento combativo intraespecífico sufren una fuerte depresión de sus valores liminales expresado en que cualquier acto incluso insignificante desencadene fuertes reacciones. Si el sujeto logra controlarse y comprender es posible que realice un movimiento reorientado o desviado, como se conoce en fisiología del comportamiento, consistente en descargar el ataque en un objeto. Esta reacción es muy común en la naturaleza para evitar los perniciosos efectos de la agresión.

CAPÍTULO V. COSTUMBRE, CEREMONIAL Y MAGIA

Después de la reorientación del ataque, la agresión ha tenido diferentes mecanismos filogenéticos del comportamiento para impedir que los congéneres se maten o se lesionen. Surge una ritualización de la agresión cuando ciertas pautas de movimiento pierden en el curso de la filogénesis su función propia original para convertirse en ceremonias meramente simbólicas.

En el curso de la evolución filogenética se van añadiendo factores que contribuyen a provocar en un principio movimientos instintivos nuevos, copias fijadas genéticamente de las pautas de movimientos ocasionados originalmente por otras pulsiones. La misma evolución filogenética da paso a la costumbre, puesto que cumple con la función de controlar nuestra angustia ante lo desconocido por lo que buscaremos repetir el acto. Cuando se llega a un momento en que se ignoran las causas que dieron origen a la repetición de determinado ritual se da paso a la magia.

lunes, 21 de mayo de 2012

«La guerra es la condición natural del ser humano...»

«Si la gente es diferente (unequal), si la gente tiene talentos diferentes, si la gente tiene inteligencias diferentes, entonces la única manera de hacer igual (equal) a todos es quitándoles la libertad»
David Horowitz

«La guerra es la condición natural del ser humano. Siempre ha habido guerras. La paz ocurre sólo cuando hay un concierto de poderes, o un poder único, que pueda intimidar a posibles agresores. Ahora les pregunto: ¿quién les gustaría que fuera ese poder, si no es Estados Unidos?»
David Horowitz


Discusión entre David Horowitz, Julien Assange y Slavoj Zizek


domingo, 20 de mayo de 2012

04.05 Competición y término del conflicto

Sesión 26
Texto revisado: Georg Simmel, «La lucha», (segunda mitad del texto).

Bitácora versión de Magaly Alcántara

La clase del 4 de mayo sería para dar continuación al análisis que hace G. Simmel en este texto respecto a la lucha como forma de cohesión social. Previo a la exposición del tema se hizo la ronda de preguntas y aclaraciones; durante este momento se mencionó cómo, entre los diversos autores vistos durante el curso, había un aspecto que ellos resaltaban como motor y factor sobresaliente dentro de la competición. Esto nos hizo reflexionar sobre cuál sería el aspecto predominante dentro de la competición.

Surgieron varias inquietudes en torno al esquema básico de la competición económica, tomando como ejemplo y referencia la competencia suscitada entre una pequeña empresa y una gran empresa trasnacional. La competencia en este caso luce desleal, pero según Simmel estas diferencias y luchas son necesarias como agente de autorregulación y cohesión social; advirtiendo que buscar desaparecer cualquier tentativa de conflicto y lograr una igualdad entre estos agentes económicos, como en una economía de tipo socialista, sería indeseable, porque se elimina el factor de adhesión social que proporcionan el antagonismo y la lucha. Este punto crearía una larga discusión viendo en qué medida el afán de igualdad es deseable y realizable en una sociedad, o si lo mejor sería simplemente optar por los argumentos de Simmel y justificar el sistema capitalista en el que nos desenvolvemos. En vista de estas turbaciones sólo nos quedó preguntarnos y reflexionar en torno a la medida en que esta «competición» representa un problema social. Con esto se cerró la sesión de preguntas y aclaraciones y el profesor prosiguió a enumerar los puntos que expondría para la clase:
  1. La objetividad de la lucha
  2. Las diferencias entre lucha y competición
  3. Las repercusiones sociales de la lucha
  4. Los motivos de conclusión de la lucha
1

La lucha puede darse de dos maneras: a) Subjetiva y b) Objetiva. La primera puede referirse a una cuestión de “lucha por la lucha”, en cambio la segunda transcurre bajo la apariencia de ser más “noble”, porque en esta forma no intervienen sentimientos y pretensiones subjetivas como las filias y fobias de los contrincantes, sino más bien fines que son considerados como «–superiores»; bajo esta forma, el ensañamiento se da en menor grado que en la forma subjetiva porque esta se mueve en función de un tercer elemento. Los participantes luchan así por un mismo objetivo, por lo que al tener una base de parentesco hace que surja un mayor grado de antagonismo entre los contrincantes, porque la exaltación respecto a lo que los une, hará que se cree la necesidad de marcar una diferencia.

Una de las acciones que manifiestan características de la forma objetiva de la lucha son los celos, pues estos muestran un hecho que relacionan la violencia del antagonismo con la intimidad del trato. Los celos surgen de un sentimiento de propiedad sobre la tercera persona, cuestión que no debe confundirse con la envidia. Hay un sentimiento intermedio entre los celos y la envidia que el autor denomina la envidia malévola. Simmel define este sentimiento como “la apetencia envidiosa de un objeto, no porque éste sea particularmente deseable para el sujeto, sino sólo porque lo posee otro”. Este tipo de envida se desarrolla bajo dos formas: a) Una apasionada; b) Una indiferente.

2

El tipo de «lucha» en que se desenvuelven tanto la competición como la lucha, es un elemento relevante para diferenciar estas dos acciones.

La competición se acerca más a la «lucha objetiva» , donde los dos contrincantes se relacionan en torno a una tercera persona a la que se busca persuadir o convencer, y la lucha es motivada por enemistades y hostilidades subjetivas (lucha subjetiva). La competencia debe ser establecida bajo ciertos límites, ya sean estos de forma interindividual o supraindividual como la costumbre y el derecho. Estos lineamientos se dan con la finalidad de erradicar una desventaja desleal, que afecte la competición. Se volvió a recurrir al esquema de la competición económica, cuestionando si esta forma de interacción no representa por si sola una representación de competición desleal. Para Simmel esto no será así.

3

La necesidad de un enemigo dentro de la competición, radica en que la hostilidad contribuye a la unidad de un complejo social. Este punto se ejemplicó con lo que acontece en Cuba, que al sentirse agredidos por un enemigo común la sociedad se cohesiona para enfrentar a este.

4

Según Simmel existen varias formas en que una lucha puede ser concluida:
  • La que es impulsada por un deseo de paz entre los dos contrincantes.
  • La que es dada por un agotamiento, que impide la continuación de la lucha.
  • Cuando se desvía la lucha por un objetivo superior.
  • La victoria. Esta proporciona una conciencia de la propia debilidad y fortalezas.
  • Aceptar la derrota. Esta se puede dar cediendo la victoria o mediante una reconciliación o acuerdo.

sábado, 19 de mayo de 2012

Resumen: Veblen, Normas pecuniarias del gusto

Thorstein Veblen, «VI. Cánones pecuniarios de gusto» en Teoría de la clase ociosa, México, FCE, 1974, pp.121-172.

Resumen versión de Magaly Alcántara

Ciertos patrones del gusto entre la sociedad están determinadas por un factor pecuniario. En gran medida las normas reguladoras del consumo vienen de las exigencias del  derroche ostensible, pero la motivación primordial en el consumidor gira en torno a adquirir un status de honorabilidad frente a los demás. Socialmente se irá desarrollando un código de normas acreditadas de consumo, cuyo efecto será obligar al consumidor a mantener una norma de gasto y despilfarro en su consumo de bienes y en el empleo de su fuerza y de su tiempo; estas normas influirán y traerán efectos en la vida económica y en ciertas facetas de la conducta social.

Es tan fuerte la influencia de los principios del derroche ostensible que contribuirá a forjar hábitos de pensamiento social, que se verán reflejados en el modo en que socialmente se determina lo honesto y prestigioso en la vida. El canon que deriva de este derroche ostensible incluso toca y transforma diversos sentidos, como los del deber, la belleza, la utilidad etc.

Los cánones de reputación pecuniaria, por ejemplo, han afectado las nociones sociales acerca de los atributos de la divinidad. También es notable cómo la percepción de lo bello se delimita y está en función de una característica de ostentación y un precio económicamente elevado: la forma de ver a un objeto corresponde más a una  apreciación honorífica que a una apreciación estética.

Sin embargo, estos patrones no suelen estar presentes de forma consciente en las apreciaciones y normas de gusto de las personas, pero sí son determinantes como norma coactiva que modela, selecciona y guía la capacidad de distinguir entre lo que puede ser legítimamente aprobado o entre lo que puede llegar a ser bello o no. El objeto ha adquirido una posición honorífica, pues debido al derroche ostensible que deviene de él se convierte en un objeto bello. Hay que señalar y determinar cuáles son, entonces, las bases económicas que hay dentro de estos cánones de gusto y percepción. Mediante diversos ejemplos de consumo en animales, flores y otros artículos cotidianos, es posible descubrir que el gasto y consumo de estos objetos es guiado en buena medida por los criterios de reputación pecuniaria.